Foto: Víctor Hugo Rojas/Síntesis

Si la Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos la recibe un ciudadano de a pie, que no restudió sobre el derecho, no entenderá la Carta Magna, y se le debe de interpretar.

Con ese panorama es como llega laConstitución a cien años de su promulgación que los cumplirá el 5 de febrero, y de acuerdo con Matías Rivero Marines, director de la Facultad de Derecho de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), es una carta que medianamente responde a los retos del estado mexicano, pues se necesitan reformas, ordenarla, y no es amigable.

Recordó que la norma fundamental mexicana lleva arriba de 500 reformas, sin embargo, sigue teniendo cuestiones que ya no responden al actuar de nuestra sociedad.

No obstante, el académico dijo que ha sido una carta magna “parchada”, mal reformada y mal modificada, tan es así, que a cien años de su creación, pareciera que el 5 de febrero de este año pasará totalmente desapercibido como cualquier otro cinco de este mes

El especialista resaltó que es una constitución que no la conocen los mexicanos, y peor aún, si se le pregunta a un diputado local, federal o Senador, cuántos artículos tiene nuestra constitución, “luego no saben”.

“Entonces eso es grave, si los legisladores o los estudiosos del Derecho, no saben ni cuántos artículos tiene la constitución, entonces no le pidamos a los ciudadanos que sepan el contenido”, advirtió.

Para el experto en derecho, el estudio de la constitución es importante porque ahí están los derechos humanos, y las garantías que reconoce el estado mexicano, así como la parte estructural del gobierno.

Adaptarla al entorno internacional

Por su parte, Rosario Arrambide González, responsable de orientación jurídica y psicosocial del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacurìa en la Universidad Iberoamericana, comentó que a estas alturas se requiere, también, la armonización todavía de algunas disposiciones de la Constitución con los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos para efectos de que pueda proveer una protección más amplia a las personas.

“Y que posteriormente exista una armonización hacia las leyes de las entidades federativas, entonces es un proceso que tiene que hacerse una revisión constante”, explicó.

Aclaró que no es necesaria una nueva constitución, sino que lo que hacen falta son reformas o adiciones sobre todo tomando en cuenta mucho de los estándares internacionales que han emitido los organismos internacionales de protección a los derechos humanos; además de muchas revisiones de ciertas disposiciones que limitan el acceso a los derechos, como es la figura del arraigo que a nivel internacional ya ha sido como violatorio a derechos humanos.

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