Foto: Oscar Bolaños/Síntesis
Tehuacán. Tras presidir la imposición de ceniza con la cual se inicia la Cuaresma, el obispo de la Diócesis de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, reconoció que este rito penitencial se ha ido perdiendo con el paso del tiempo entre las nuevas generaciones, por lo que consideró importante que los adultos, principalmente los padres de familia, refuercen los valores familiares y la educación cristiana.
 
Recordó que la Cuaresma termina el día de Pascua o Domingo de Resurrección y, por tanto, “son cuarenta días en que acompañamos a Jesús en el recorrido hacia su Pasión, Muerte y Resurrección”.
 
Ante tal acontecimiento,  instó a los fieles a acercarse no sólo a la imposición de la ceniza como un rito, sino ir más allá y disponerse a escuchar las lecturas y catequesis para hacerlo con conciencia plena y con la devoción respectiva.
 
En su homilía, el ministro de culto resaltó que los cuarenta días previos a la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesucristo, son tiempo santo y propicio para la conversión. “Es volver a Dios, implicando dos aspectos: el primero, el reconocimiento humilde y valiente de nuestros pecados y, el segundo, reconocer su gran misericordia”.
 
Agregó que las obras de penitencia, representadas por la oración (personal, familiar o colectiva, ésta última mediante la eucaristía), el ayuno y la limosna, “buscan que nos olvidemos de nosotros mismos para entregarnos a Dios y a los demás en servicio (…) y son las que nos llevarán a la pascua y a la celebración gozosa de la resurrección”.
Las cenizas que se utilizan este miércoles se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior, con lo que se recuerda que aquello que fue señal de triunfo pronto se reduce a nada, hace ver lo transitorio de la vida y obliga a pensar en lo frágil que son las personas y en que no deben dar tanta importancia a las cosas materiales, sino reflexionar en lo fundamental que es la preparación para la vida eterna, subrayó.
 
Dicha acción se repitió en todos y cada uno de los templos católicos de los 28 municipios que integran esta demarcación, en donde se resaltó que “este acto debe verse como un signo positivo, como un renovar y como un recorrer el camino junto a Jesús, hasta llegar a la Pascua de Resurrección”.
 
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