Hace algunos días una gran amiga desde hace muchos años, publicó en su cuenta de Facebook un artículo en el que señala que la ONU pide la prohibición de tareas en todas las escuelas del mundo, y a propósito de esa información se me vino a la mente las horas que hoy en día, al menos en el caso de mi menor hija Fernanda, pasa haciendo ejercicios escolares por las tardes.

El artículo en mención señala que un grupo de especialistas ha llevado a cabo una extensa investigación sobre las tareas escolares en casa y sus beneficios en el aprendizaje de las y los niños, y han llegado a la conclusión de que deben ser eliminadas de todos los sistemas educativos del orbe.

Los estudios realizados dan cuenta de que los niños que dedican una hora de su día a realizar tareas, tienen mejores calificaciones que aquellos que pasan tres o más horas trabajando en casa temas escolares. Además el hecho de que se condicionen otras actividades, como jugar con sus amigos, o divertirse con actividades propias de su edad al haber terminado la tarea, ocasiona que los menores las vean como un castigo y en consecuencia que se resistan a ir a la escuela.

La presentación de esta iniciativa fue realizada por la Organización Mundial de la Salud a través de sus representantes en la Organización de las Naciones Unidas, quien busca impulsar el mejor desarrollo y la felicidad de los niños.

Ante lo anteriormente expuesto, me di a la tarea de buscar algunas fuentes que sostengan o desechen esta teoría y pude encontrar que existe una regla no escrita que establece que las tareas refuerzan lo aprendido en las aulas y que son necesarias para afianzar el conocimiento. Por otra parte, específicamente psicólogos estudiosos aseguran que la tarea no ayuda a desarrollar ninguna habilidad, no fortalece ni incrementa el conocimiento, no ayuda a memorizar tal información y mucho menos los hace personas responsables.

Especialistas destacan que el sistema educativo, los padres y los maestros en conjunto, son los primeros en enseñar el sentimiento de frustración escolar, sin mencionar a los menores que padecen de dislexia o déficit de atención. En conclusión las tareas son señaladas como un padecimiento de los niños en México que deben ser eliminadas.

Teniendo como base esta información, en la actualidad los niños pasan muchas horas en las escuelas, son educados con la formación tradicional y hasta ahí creo que es correcto, pues finalmente se trata de una labor de enseñanza-aprendizaje que forma parte del desarrollo de todas las personas.

Sin embargo, creo que el exceso de tareas que se realizan en casa, tienen consecuencias que no nos atrevemos a enfrentar, primero, estamos dejando de lado la posibilidad de que nuestros hijos hagan alguna otra actividad propia de su edad, como jugar, explorar, aprender alguna habilidad que les permita desarrollar potencialmente sus capacidades, además de relacionarse con otros niños.

Segundo, la infancia de quienes tenemos hijos es cada vez más opuesta a lo que realmente los hace felices, y no me refiero a felicidad como un acto de romanticismo, me refiero a la felicidad concebida desde el punto de vista de procrear hijos alegres, con capacidades múltiples para explotar su desarrollo.

Sin duda se trata de un tema interesante, susceptible analizar desde todas las aristas posibles, porque invertir muchas horas todas las tardes en hacer tareas, es un atentado contra su integridad que no les permite observar que no solo la academia es importante, sino lo es más aún una puesta de sol, una tarde de juegos, o una clase de piano, por decir algo.

 

Hasta la próxima

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