Hace algunos meses la capital del estado de Hidalgo estrenó administración municipal. Lo hizo de la mano del Partido Acción Nacional (PAN) y de su candidata Yolanda Tellería Beltrán. La nueva alcaldesa triunfó en Pachuca por varios motivos, entre los que destacan la “inadecuada” decisión de incorporar un nuevo sistema de transporte masivo (Tuzobús) que provocó en los capitalinos un descontento generalizado.

Por otro lado, el gobierno municipal que le antecedió a Tellería no dejó una buena percepción en amplios sectores (incluyendo a militantes de su propio partido). Por lo antes citado, y por la acumulación de otros elementos negativos, el partido que había gobernado (PRI) perdió la ciudad más poblada del estado.

Por tanto, las expectativas con la nueva administración no se hicieron esperar. Con sobrados motivos los capitalinos esperamos un mejor ejercicio del gobierno municipal. No obstante, al cabo del tiempo, la alcaldía no logra tener acciones de alto impacto en la ciudad. Se mantiene un transporte deficiente, sigue el deterioro de las calles (baches), el sistema de recolección de basura es ineficiente, los parquímetros del centro de la ciudad siguen operando bajo un esquema injusto para las arcas del municipio (de lo recaudado el 90% se va a una empresa particular); en suma, no se siente la presencia de una administración con sello político distinto.

Aunado a lo anterior, el oficio político de la presidenta Yolanda Tellería se ha puesto en duda por diversas negociaciones en donde muestra debilidad. En particular, los conflictos con los comerciantes ambulantes del centro de la ciudad. Ahí, Tellería ha fracasado en su cometido de poner orden en el comercio ambulante. Aquel mal tino, incluso, ha llevado la situación al borde de la violencia. Para colmo, cada que aquel sector informal lo decide, invade espacios públicos, cierra calles y lanza improperios contra la nueva administración. En respuesta sólo reciben silencio y sumisión.

Bajo este esquema, Percy Leonardo Espinoza Bustamante, secretario general de los trabajadores del municipio de Pachuca, encontró una veta de oportunidad para amagar a la débil presidenta y pedir un aumento salarial desproporcionado. Nuevamente Tellería se mostró dubitativa y la amenaza de huelga de los trabajadores se mantiene.

Es tiempo que la presidenta se ponga a gobernar. Tome decisiones (acertadas o equivocadas) y que asuma el costo de aquellas. Dejar que las cosas pasen y encuentren (por ley natural) su propio lugar  es lo peor que le puede pasar a la política.

El ejercicio de gobierno tiene altos costos pero justamente ahí se ve la fortaleza del gobernante. Es mejor tener un gobierno con carácter que un gobierno débil. Desde esta tribuna le hago una cordial invitación a la presidenta municipal para que asuma sus funciones de gobierno.

lore750715@gmail.com

@2010_enrique

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