El martes pasado durante la sesión del grupo de autoayuda en el Centro de Justicia para las Mujeres al que he mencionado vengo participando desde hace algún tiempo, nos realizó nuestra psicóloga unas pruebas para medir nuestros logros y avances.

Una de ellas consistía en responder una serie de preguntas enfocándonos en cómo nos sentíamos cuando llegamos al taller y luego responderlas de acuerdo a cómo nos sentimos ahora. En cada prueba salía un puntaje con su respectivo resultado el cual se comparó al final. Me dio muchísimo gusto ver como quienes ya llevamos más tiempo acudiendo hemos podido superar muchos miedos e inseguridades.

Una compañera veterana como yo, llegó destrozada moralmente y muy lastimada físicamente por tanta violencia padecida durante su largo matrimonio de 47 años, pero a dos años y medio de asistir al taller y de tomar terapia individual, puedo decir que es la compañera más fuerte y valiente que he conocido porque a los pocos meses de empezar con las terapias grupales e individuales, se fue levantando poco a poco de manera visible y palpable. Y no fue cualquier cosa tomar la decisión de denunciar por violencia a su marido después de tantos años; mucha gente, incluso sus hijos e hijas, la criticaron duramente por hacerlo ya estando grades y estando enfermo el señor, pero afortunadamente hizo caso omiso de los comentarios y por primera vez en su vida, pensó primero en ella.

Desde que lo hizo, su vida dio un cambio radical; de tener miedo hasta de salir y cruzar la calle sola porque el marido nunca la dejaba hacer nada sino era acompañada, ahora acude a La Casa del Abue a bailar y hasta uno que otro varón ya le ha cerrado el ojo. Al principio esto la hacía sentir culpable porque el ex marido le metió siempre la idea de que ella era una coqueta (y otras cosas que por respeto a las lectoras/es no puedo mencionar en este espacio), a pesar de que ella no tuviera ojos para nadie más (por supuesto más por miedo que por amor).

Me gusta mucho poner de ejemplo a mi compañera de que no importan los años que lleves casada o viviendo con alguien, si esta persona te maltrata de alguna manera y ya no quieres continuar sufriendo a su lado, estás en todo el derecho de dejarlo y denunciarlo aunque tengas a todo el mundo en contra. Nadie sabe lo que cada una vive y en el mundo de la violencia hacia las mujeres he aprendido que lo que más necesita quien es violentada es ser escuchada primero, ser comprendida y apapachada,  no que la critiques ni ataques y que es muy delicado lo que ocurre en este tipo de situaciones porque a veces es tanta la violencia padecida y el miedo a ponerle un alto, que muchas mujeres prefieren quitarse la vida.

¿Por qué ese miedo a denunciar? Porque la mayoría de las veces los maridos las amenazan con quitarles a sus hijos si se atreven a dejarlos o a denunciarlos y ese es el principal temor que se tiene como mamá, así que con manipulaciones de ese estilo logran tenerlas a su lado con el único fin de seguirlas sometiendo mediante el maltrato, que

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