Ahora resulta que enojarse está prohibido… “si te enojas te vas a enfermar, si te quejas vas a recibir más de lo mismo…” estas y otras frases terminan limitando el derecho y la función de enojarse…

¡Enójate! Tienes todo el derecho a hacerlo, además de que tu salud mental lo requiere…

¿Quién dijo que enojarse está mal? Lo malo es enojarse de una forma irracional y desproporcionada y lastimar o lastimarse, pero, enojarse es completamente natural, necesitas enojarte y manifestarlo, si no es así, entonces, si te enfermas física o emocionalmente. Lo que nos hace daño no es enojarnos en si, si no la forma en la que experimentamos esa emoción, en permitir que se convierta en una manifestación crónica o excedernos en lo que decimos o hacemos cuando estamos enojados… esos son los riesgos del enojo.

Al final las emociones tienen una función, para algo existen, lo que a nosotros nos toca es lograr que cumplan su función, no excediéndonos en ellas ni recargándonos tan a menudo en la misma emoción.

No es indicado vivir enojado, ni que está emoción predomine en las respuestas y la convivencia que tenemos con otros, no es conveniente que el enojo y sus manifestaciones orgánicas se instalen permanentemente haciéndonos padecer de otras alteraciones físicas, así como tampoco es recomendable negar el enojo, no querer manifestarlo, reprimirlo y terminar expresándolo de otra forma, ya sea contra nosotros mismos o hacia otras personas.

Si no procesas, manifiestas y superas tu enojo, este se queda en ti, te sientes resentido o triste… vuelves hacia ti mismo la molestia, desagrado o rechazo que alguien más desata en ti o lo envías hacia personas que no tienen nada que ver con lo que te sucede por no poder encararlo con quien realmente te hace sentir así.

En uno y otro caso imaginamos los resultados, si es contra ti te lastimas, si es contra otros los lastimas… esto es como una bola de nieve, termina por crecer tanto que cuando te percatas de lo mismo ya pasó por encima de alguien, de tus relaciones o de ti mismo.

Enójate, si, pero, ten claro que sí y que no puede hacerte enojar.

Como, cuando y con quién te darás permiso de expresar tu enojo, y auto regularte; es decir, se tú mismo quien se ponga un alto antes de excederse y arrepentirse por lo que digas o hagas cuando estés enojado.

Tampoco alimentes enojos durante mucho tiempo, estos son tan tóxicos que tienen el poder de afectar tu salud física y/o mental, recuerda todo lo que no se dice, se actúa…

Si no dices lo que sientes tarde o temprano se manifiesta, ya sea en actos u omisiones.

Odiar si afecta nuestra salud, porque disminuye la capacidad del sistema inmunológico para defenderse de ciertas enfermedades, así que si no perdonas por amor a otros, hazlo por amor a ti mismo.

Además, dicen por ahí que lo peor es seguir cargando a la persona que te lastimo y dejar que el recuerdo de lo que te hizo permanezca aún si ya no la ves…. Quien regula sus pensamientos; es decir, quien aparece en ellos y quien no: eres tú, así que no le cedas un papel protagónico justo a personas en quienes no quieres ni pensar.

Mide la importancia de lo que te hace enojar, a veces lo que nos tiene vulnerables es una razón distinta a la que nos lleva al límite para reaccionar iracundamente, si no detenemos esto el riesgo es excedernos en la reacción del enojo y lamentarnos después por haber dicho o hecho algo que no tenía proporción con lo que estaba sucediendo… por eso, es tan importante hablar de lo que sentimos, desahogarnos, tener espacios y actividades en las cuales nos liberemos del estrés y las preocupaciones diarias, que lloremos lo que nos duele, y que admitamos que estamos pasando por un día o una temporada complicada, porque si no lo hacemos, y pretendemos resistir todo, llega un momento en el que no lo logramos y terminamos cometiendo errores que luego nos cuesta reparar… o que pueden ya no solucionarse.

Eso de contar hasta 10 cuando estas enojado si sirve, ¡y mucho!… ¿te acuerdas de esos comerciales en los que se encendía un foco rojo justo antes de decir o hacer algo cuando el personaje se enojaba más de la cuenta?… Cuenta hasta 10 o hasta 100 pero cuenta antes de que la ira acumulada y mal expresada rompa con algo o alguien que es importante en tu vida.

Las emociones son una especie de alarma, cuando aparecen sacan a la luz situaciones, sentimientos o pendientes acumulados que ya a gritos están pidiendo atención.

Lo que no se dice se actúa, así que es mejor admitir que estás enojado y porque, hablarlo con quien sea necesario y buscarle solución.

¿Te enoja la indiferencia de tu pareja o la indisciplina de tus hijos? ¿Te enoja no saber decir que no o el enojo es contigo por no cuidar de ti como deberías?

¿Estas enojada porque no te sientes escuchada o abrazada como tú quisieras? ¿Estas enojado porque eres visto solo como proveedor y no como el hombre de la casa?

Lo que sea que te hace sentir así, valida lo que sientes, colócate a distancia para ver qué tanto tienes o no razón en estar tan molesto, observa lo que te provocas a ti mismo al sentirte así y busca la forma de reconocer que hay detrás de tanto enojo… ¿con quien estás enojado en realidad… con los demás o contigo?… y si algo o alguien te lastima, por favor enójate, enójate tanto que no puedas permanecer en donde te hacen daño.

Enójate tanto que sin lastimar a nadie puedas alejarte de ahí.

Si han jugado con tus sentimientos enójate, si te han quitado el tiempo enójate, si te engañan enójate, si te gritan enójate… por favor, enójate, no dejes que el enojo se transforme en dolor ni en depresión… aprende a enojarte con cordura, sin dañar, sin romper… pero, enójate antes de que termines enojándote contigo y guardes ese resentimientos tanto tiempo que termine envenenando tu organismo y tu mente…enójate de tal forma que siempre puedas volver a sonreír.

¡Un abrazo!

 

Twitter: @Lorepatchen

Psicoterapia y Coaching, Conferencista

📻 Entre Géneros, jueves 8 PM, Red Estatal de Hidalgo Radio.

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