Desde hace algunos años, se ha manejado mucho el concepto de empoderamiento de las mujeres; a este se le ha señalado como parte fundamental de la lucha contra la violencia de género. En discursos políticos y textos orientados a esta lucha, se suele hacer mención del concepto pero no se nos explica de manera clara a qué se refiere; tenemos una idea en cuanto a que la palabra deriva del término poder, lo que nos puede llevar a creer erróneamente a que se refiere a que las mujeres buscamos ser ahora las que ejerzan el poder sobre los varones, las que se encuentren por encima del sexo masculino, pero no es así.

Poniéndome a investigar, encontré una definición que nos explica con exactitud su significado:

“El empoderamiento de la mujer se define como el proceso por el cual las mujeres adquieren un mayor dominio y  control  sobre su propia vida, las circunstancias que la rodean y los elementos que forman parte de ella. Es decir, poseen poder sobre su cuerpo (deciden como vestirse, como caminar, embarazarse o no, realizarse un tatuaje o no) y su entorno (como por ejemplo la forma en que participan en su núcleo familiar, en las comunidades o en el contexto laboral).”

“Para esto, se hace necesario que cada una de las mujeres ejerzan sus roles desde la autonomía, posean influencia en el proceso de toma de decisiones, puedan opinar, votar y ejecutar acciones sin ser vetadas o invisibilizadas. Además, es importante que tengan la oportunidad de acceder y manejar sus propios recursos materiales y económicos, y encontrarse libres de violencia en todas sus expresiones: verbal, física, ideológica, psicológica… También poseer información de todas las índoles y que la justicia les afecte de la misma manera que a los hombres.”

Como pueden ver, en ningún momento se maneja la cuestión de querer ser mejores que el sexo opuesto ni más fuertes o dominantes que sus miembros.

Quise tocar el tema porque apenas platicando acerca de ello con algunas mujeres, me comentaban que la palabra parecía hacer alusión a lo que menciono al principio sobre la búsqueda de invertir el papel sobre el poder de un género sobre otro y que esto podría predisponer a los varones a no participar en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, la cual como ya he señalado anteriormente, debe ser llevada a cabo por ambos sexos para que realmente se le pueda poner fin.

Poniéndome a reflexionar sobre ello, llegué a la conclusión de que en efecto, lo que menos quieren los señores es oír que exista la posibilidad de que seamos ahora o en un futuro las que dominemos el mundo y los dejemos en segundo plano. Y bueno, empezando porque la sola idea de imaginar que seamos las que llevemos las riendas del hogar les ha de dar dolor de estómago. Si los hombres tienen esta idea sobre el empoderamiento de nosotras, con justa razón se mostrarán renuentes a colaborar en nuestra causa, así como nosotras aun nos seguimos resistiendo a estar bajo la batuta de ellos.

Así que para que estemos más tranquilos ambos géneros, quise brindarles la información sobre lo que realmente implica el empoderamiento de las mujeres, que en síntesis, es continuar buscando la equidad entre ambos.

En cuanto a su impacto sobre la violencia hacia nosotras este es un ejemplo: estudios científicos han demostrado que un mayor empoderamiento a nivel económico incide en un menor nivel de violencia, sea del tipo que sea, ya que la mujer ejerce mayor dominio sobre sus recursos y se encuentra con mayores posibilidades de escapar de una situación violenta.

Por supuesto que el empoderamiento no es fácil; para lograrlo debemos trabajar cada una en fortalecernos internamente; nadie más que nosotras podrá encontrar el camino que le funciona para salir adelante, para encontrar la fortaleza que todas tenemos. Muchas veces pensamos que somos débiles, que no podremos lograrlo y somos nuestras principales saboteadoras, pero pensemos que por algo, nuestro género es el que tiene la capacidad de gestar una vida nueva y de traerla al mundo, que por algo, la naturaleza nos dotó con ese don. Recuerden que un varón no podría soportar ni la mitad del dolor que nosotras como mujeres logramos aguantar y que como mamás, sacamos fuerza de lo más profundo de nuestro ser con tal de defender a nuestros hijos y de darles lo mejor, así que de igual modo podemos encontrar esa fortaleza y resiliencia para ayudarnos a nosotras.

Nos leemos el próximo domingo.

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