La preparación hacia Londres pasó por Marbella. Ahí en España, la Selección Mexicana disputó un par de juegos para calentar motores y consolidar el ambiente de un grupo cuya armonía fue factor fundamental para la medalla de oro, de lo cual este viernes se cumplen cinco años.

Néstor Araujo, uno de los 18 jugadores de esa Selección Sub-23, aseguró que más allá del recuerdo emotivo por el himno mexicano en Wembley con la medalla colgada, lo que hoy prevalece es el cariño entre todos los integrantes de ese grupo.

“Creo que la sensación de todos en esa selección es de un cariño impresionante, de un aprecio tan grande y cuando nos vemos nos damos un fuerte abrazo y se ve en nuestras caras lo que vivimos”, relató a Mediotiempo.

Tras ganar el Preolímpico, los Panamericanos y el Torneo de Toulón, el equipo se consolidó con Oribe Peralta, Carlos Salcido y Jesús Corona como refuerzos mayores, pero con Giovani dos Santos y Marco Fabián como el par que más ambiente ponía en el plantel.

“Un día, me parece que en Marbella, como era una playa nudista, ahí se metieron Giovani y Fabián, me parece; se metieron a la playa. Había mucha gente y se metieron creo que en boxers o sin nada”, recordó Araujo.

El resto de los jugadores aprovechó el momento para esconder la ropa de ambos jugadores, quienes se vieron obligados a tomar un taxi desnudos para recuperar su vestimenta.

“No recuerdo quién agarró sus cosas y se las llevaron al camión y entonces sin nada ahí iban a buscar, se tapaban con las manos, llegaron en taxis en el centro de Marbella”, relató.

“Estaba toda la gente viéndolos y no les queríamos dar sus cosas, estaban totalmente desnudos adentro del taxi; cosas así eran muchísimas, era pura risa, puras carcajadas, era muy buen grupo”.

Fue el 11 de agosto del 2012 cuando el Tri venció a Brasil en la final, luego de dejar en el camino a Corea y Japón en cuartos y semifinal, y tras superar la fase de grupos en que enfrentó a Corea, Gabón y Suiza.

Recuerdo cuando estaba cantando el himno nacional y recuerdo el estadio lleno y sobre todo la sensación de la bandera de México por encima de Brasil”, agregó.

“Todo eso lo tengo muy muy metido, dándole la vuelta al estadio, con muchos mexicanos como siempre, creo que eso es lo que más recuerdo y sí con dos tres lagrimitas cuando se cantaba el himno”.

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