Platicando con mujeres en diversos ámbitos, me he dado cuenta de que cada vez es más común que una mujer tome la decisión de no ser mamá.

A este respecto, la escritora británica Jody Day acuñó el término “women NoMo”, que significa mujeres No Mamás y aunque ella no tuvo hijos por problemas de fertilidad, con éste término quiso abarcar a las mujeres que no desean convertirse en mamás o que por equis o ye circunstancias no pudieron serlo, como por ejemplo, no haber encontrado a la pareja que les parecía correcta para ser padre de sus hijos.

Culturalmente se nos ha transmitido de generación en generación el estereotipo de que nuestro papel principal como mujeres es traer hijos al mundo y que si eso no ocurre estamos incompletas, cuestión que en algunas mujeres que no logran convertirse en madres les afecta al grado de sentir y creer verdaderamente que no valen como mujeres si no pueden o quieren tener hijos.

Debido a esto, la autora que menciono líneas arriba co-fundó una organización llamada “Gateway Women”, con la finalidad de apoyar a todas aquellas mujeres que con todo derecho pueden elegir no ser mamás y por supuesto a las que por razones fisiológicas no pueden serlo, porque son las que comúnmente experimentan la sensación que les decía de “incompletud”, por llamarla así.

Mediante la página de su organización, Jody Day se ha convertido en la principal líder del movimiento NoMo el cual se ha ido extendiendo a nivel mundial y su libro ha alcanzado gran popularidad entre las mujeres  por la manera en que les presenta el panorama de no ser mamás, ya que les expone de manera positiva y alegre todo lo que la vida tiene para ofrecerles y disfrutar sin la necesidad o posibilidad de tener hijos.

Quise tocar el tema porque me parece una cuestión muy importante lograr que la sociedad deje atrás los estereotipos sobre nosotras y que respete el derecho que toda mujer tiene a decidir si quiere o no tener bebés.

Cada quien sabe si se siente capaz de asumir la responsabilidad de un embarazo, porque desde la gestación la vida da un gran vuelco al implicar muchos cambios en nosotras así como el cuidado constante y vigilado del embarazo.

Pero la verdadera aventura comienza al ya nacer el bebé, que al no venir con instrucciones ni ningún manual, pone los primeros días y meses de cabeza a los papás pero sobre todo a las mamás.

Tener un hijo es el trabajo de mayor responsabilidad y riesgo que existe. Decía una amiga que tener un niño pequeño en casa es tener un micro infarto a cada rato y ¡en efecto, así es! Pero asimismo, esto se compensa gracias a todas las inmensas alegrías que nos brindan día a día con sus risas, carcajadas y centenares de ocurrencias.

Ser mamá puede dar miedo y es válido que muchas mujeres sientan que es mayor ese miedo que las ganas de serlo. Es válido también que piensen que serlo implica mucho sacrificio y que prefieran disfrutar de la vida al máximo siendo solteras o con pareja pero sin descendencia, o que prefieran dedicarse de lleno a sus carreras y alcanzar grandes éxitos que quizás con hijos no podrían.

Grandes actrices han declarado que el éxito que han alcanzado es precisamente por el hecho de ser mujeres NoMo y que de ninguna manera lamentan su decisión.

Yo en lo personal no me imagino sin mi hijo, ya no me puedo imaginar sin el amor que me brinda día a día, sin su carita hermosa llena de alegría ante las pequeñas cosas de la vida y sin sus bracitos que extiende corriendo hacia mi para abrazarme al verme llegar por él a la escuela. Para mí es el amor más grande que he podido experimentar y siempre quise ser mamá pero no por ello puedo dejar de entender a quienes me rodean y que me han dicho con toda convicción, “no quiero ser mamá”.

No por ello dejan de ser buenas personas, geniales tías consentidoras ni excelentes amigas.

Las mujeres somos mucho más que un útero y creo que los recientes logros de nuestro género a nivel mundial lo demuestran.

Así que bienvenida la generación NoMo.

Nos leemos el próximo domingo.

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