Las mujeres siempre hemos sido relegadas en todos los aspectos por el sexo opuesto; desde la antigüedad éramos consideradas sin el cerebro suficiente para estudiar y trabajar, por lo que del cuidado de la casa, el marido y los hijos no pasábamos.

En todas las épocas han existido mujeres que se atrevieron a ir en contra de lo establecido por los varones y en la que nos toca vivir ha habido varias de diversas nacionalidades, pero quiero destacar a la más joven que en días pasados tuvimos el honor de recibir en México: Malala Yousafzai.

De origen pakistaní y con tan solo 20 años, es una de las mujeres más famosas e influyentes del siglo XXI por su imparable activismo en favor de la educación igualitaria para las niñas y los niños. Es la persona más joven que ha recibido el Premio Nobel de la Paz; le fue otorgado cuando tenía 17 años.

La razón de su activismo y merecido reconocimiento, se originó durante el régimen terrorista de un grupo extremista Talibán que prohibió en Pakistán la educación de las mujeres durante los primeros años del nuevo milenio y que llegó incluso a decapitar a algunas por el “delito” de desear aprender. Su influencia ha sido tal que inclusive sufrió un atentado perpetrado por los talibanes en el que casi pierde la vida, pero aun así no se amedrentó y hasta la fecha, continua llevando su mensaje de igualdad educativa y en todos los ámbitos para ambos sexos.

Para fortuna de los mexicanos y sobre todo de las mexicanas, a fines de agosto nos tocó que pudiera visitarnos y brindar una conferencia ante alumnos del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, la cual fue difundida en medios de comunicación. Lo que dijo es un mensaje claro de que en todos los ámbitos, en todos los países, las mujeres no tendríamos por qué ser reprimidas por los hombres.

“Creo que la educación es el derecho básico que deben dar todos los gobiernos en todos los países…Cuando las mujeres reciben educación, pueden pedir por igualdad y hace al país más productivo porque tienes emprendedoras…Crean en ustedes mismas; pueden hacer más que los hombres y  no se pongan límites; las mujeres pueden hacer lo que quieran, pueden ser líderes, ingenieras, activistas sociales, sólo tienen que creer en ustedes mismas…Las mujeres somos iguales a los hombres; las mujeres son inteligentes y poderosas”

Con respecto a la equidad de género en México, expresó que “es muy triste ver que incluso en México hay mujeres que no tienen derecho a la educación y que políticamente no están representadas con igualdad. No debería ser una lucha de las mujeres sino de toda la humanidad. Es algo en lo que todos podemos participar.”

Así como Malala, todas las mujeres debemos pelear y velar por nuestros derechos; aunque ha habido grandes avances en los dos últimos siglos en materia de equidad de género y de oportunidades para nosotras, aún falta mucho por hacer.

De entrada es deber de todos contribuir a la lucha contra la violencia hacia las mujeres, donde la educación juega un papel de suma importancia; las estadísticas sobre las mujeres son contundentes a este respecto: a menor educación, mayor propensión a padecer violencia por parte de sus parejas.

El que a tan corta edad una mujer se haya atrevido a alzar la voz en contra de un régimen que se caracteriza por ser de los más machistas, fanáticos, represores y sanguinarios, es un claro ejemplo de que con la fuerza de voluntad que nos caracteriza a las mujeres podemos lograr cambios, ya sean pequeños o grandes, porque los grandes se construyen sobre la base de los pequeños y de este modo, quizá algún día no muy lejano, el género femenino logre sacudirse el yugo de la violencia en todas sus formas.

Nos leemos el próximo domingo.

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