A partir del día de hoy la nueva facturación electrónica cuenta con su versión 3.3, sin embargo el Sistema de Administración Tributaria (SAT) anunció que los errores que se cometan en su emisión, serán sancionados hasta el primero de julio de este año.

Alrededor de cuatro millones de contribuyentes emiten facturas cada mes, solamente la mitad de personas físicas y morales entraron a la nueva versión, de tal modo que los contribuyentes que no hayan migrado a la nueva versión, no podrán deducir impuestos con la versión anterior.

“Si no se migra a la nueva versión, el contribuyente no podrá facturar y no podrá comprobar la operación que haya realizado, entonces no podría deducir los gastos que lleve a cabo por operaciones que haya realizado en el próximo ejercicio (2018)”, advirtió el jefe del SAT, Osvaldo Santín.

Cada compra que se realice y se necesite de una factura, el establecimiento donde se realizó la compra validará que el Registro Federal del Contribuyente (RFC) este activo ante el SAT, ya que se toma como una medida de seguridad y formará parte de la nueva versión, si el RFC no está activo, no se podrá generar la factura.

Una de las ventajas de esta versión es que ya no se requerirá el domicilio fiscal, ya que toda la información estará validada; cuando se requiera una factura será necesario que se indique el uso que se le va a dar al certificado, esto de acuerdo con los catálogos disponibles en el sitio web del SAT.