El Papa Francisco se dijo hoy “profundamente afectado” por la muerte del bebé británico Alfie Evans, ocurrida este sábado, cinco días después de que fue desconectado, por decisión judicial, el soporte que lo mantenía con vida.

Estoy profundamente afectado por la muerte del pequeño Alfie. Hoy rezo especialmente por sus padres, mientras Dios padre lo acoge en su abrazo de ternura”, escribió el pontífice en su cuenta de Twitter.

El Papa había ofrecido su gestión para llevar a Alfie, de 23 meses, a Roma y cuidarlo en un hospital en el Vaticano. Incluso autoridades italianas le concedieron la ciudadanía para que pudiera permanecer en este país.

El obispo de Roma también recibió en audiencia privada a Tom Evans, padre del niño, quien junto a la madre Kate James, intentó varios recursos ante la justicia británica para mantener al niño con vida y continuar con su tratamiento.

Alfie sufría de una enfermedad neurodegenerativa que devastó su cerebro y lo dejó hospitalizado en una unidad de cuidados intensivos neonatales en Liverpool desde diciembre de 2016.

El hospital decidió en diciembre de 2017 que no había posibilidad de recuperación y retiró su soporte vital el pasado lunes, justificando que es lo mejor para el “interés” del bebé.