Profesionales de la salud de México y Estados Unidos se reunieron para analizar los esfuerzos conjuntos a fin de reducir la propagación del virus Zika en ambos lados de la frontera, a medida que inicia la temporada de calor y mosquitos.

La reunión, efectuada la víspera en la comunidad fronteriza de McAllen, Texas, fue organizada para compartir información y fortalecer la comunicación entre los funcionarios de salud en Texas y el norte de México, explicó Eduardo Olivarez, director administrativo de los Servicios Humanos y del Condado de Hidalgo, en la frontera con México.

“Tenemos que estar en más comunicación para la salud de nuestros condados fronterizos”, dijo Olivarez en declaraciones al periódico The Monitor de McAllen.

Destacó que la comunicación es especialmente importante dada la reducción de los fondos federales para los esfuerzos de prevención del virus del Zika, en el lado estadunidense de la frontera.

La Oficina de Salud Pública Fronteriza del Departamento de Servicios de Salud (DSHS) de Texas espera establecer equipos de vigilancia epidemiológica fronteriza para aumentar el intercambio de datos entre los funcionarios de México y Texas.

Laredo es la única ciudad fronteriza con un equipo de este tipo, que intercambia datos con funcionarios de salud mexicanos directamente a través de la frontera en Nuevo Laredo.

El DSHS está trabajando para establecer equipos similares en los condados de Hidalgo y Cameron, dijo John Simo Villarreal, coordinador binacional de la Oficina de Salud Pública Fronteriza del DSHS.

Actualmente, DSHS se comunica cada semana con los funcionarios de salud a nivel estatal en México y Centroamérica.

En lo que va del año se han reportado tres casos de Zika en Texas, todos asociados con viajes, lo que significa que la persona infectada estuvo expuesta a un mosquito que porta el virus fuera del estado. Ninguno de los casos ocurrió a lo largo de la frontera.

Las autoridades de Texas esperan que este año se registren pocos casos de Zika después de que en 2017 se registraron solo 55.95% menos que los 315 en 2016.

Emilie Prot, directora médica regional de DSHS para el sur de Texas, dijo que todavía no está claro por qué el año pasado se produjo esa disminución.

“Estamos tratando de ver todos los tipos de mosquitos y buscando obtener datos realmente buenos para ver en qué periodo de tiempo (…) los mosquitos se asientan aquí en nuestros diferentes condados para que podamos hacer más prevención antes de tiempo”, dijo Prot.

Las autoridades de ambos lados de la frontera incitaron a los residentes a evitar la reproducción de mosquitos al eliminar las fuentes de agua estancada y lavar y cubrir los contenedores donde se acumule agua.