No hay un proyecto que empatice con la cruda realidad de los inusitados flujos migratorios llegados desde África y Oriente Medio. No existe ningún otro factor –además del económico- que pueda romper y desgarrar más a la UE que precisamente resolver el acertijo de qué hacer con los inmigrantes.

A determinada parte le envalentona además el reciente respaldo de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos que concedió toda la razón al presidente estadunidense con su veto a ciudadanos de siete países que no pueden ingresar a la Unión Americana provenientes de: Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

Hay entretejido todo un estigma cosido a base de odio, rechazo y xenofobia, sin embargo, las estadísticas terminan por sí solas derribando mitos y oprobios: simplemente en España, de acuerdo con el INE, en 2017 la población creció 0.28% para ubicarse en 46.5 millones de habitantes; la inmigración subió 28.4% con un saldo neto migratorio positivo de 164 mil 604 personas.

El año pasado un total de 533 mil 482 extranjeros establecieron su residencia en el país ibérico mientras que 367 mil 878 personas decidieron marcharse fuera de España.

¿Son todos musulmanes y africanos los que han llegado?, ¿son los refugiados del África Subsahariana o sirios el contingente humano que más ha crecido en España?  No lo son, según el INE, los que más han llegado a España vienen desde Venezuela, ese flujo ha crecido un 44.2 por ciento.

Después están los colombianos, luego los italianos, los marroquíes y los hondureños; los grupos africanos que arriban por diversas vías a suelo europeo ya sea por la ruta del Mediterráneo central (de Libia a Italia); o la ruta Occidental (Marruecos-España); o la Oriental (Turquía a Grecia) la mayoría son devueltos a sus lugares de origen.

Nada más para tener una idea del burocrático papeleo, en el país ibérico se acumulan expedientes de más de 40 mil solicitudes, pocas quedarán resueltas y no con premura, según explicación de Paloma Favieres, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

“En 2015, España batió el récord de solicitudes de asilo con 15 mil y poco más de 3 mil quedaron resueltas estamos hablando de que se acepta un 30%, un porcentaje muy alejado de la media europea”, subrayó.

Por su parte, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) dio a conocer recientemente, que el año pasado un total de 68.5 millones de seres humanos en el mundo estaban en calidad de desplazados.

 

A COLACIÓN

A partir de datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se conoce que Estados Unidos es el país con la mayor cantidad de inmigrantes con 46.6 millones; le sigue Alemania con 12 millones de personas; Arabia Saudita con 10.2; Reino Unido con 8.5; Emiratos Árabes con 8.1; Canadá y Francia cada uno con 7.8 millones de inmigrantes y Australia con 6.8 millones.

En 2017 según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) entraron a Europa un total de 171 mil 635 inmigrantes ilegales fundamentalmente africanos y sirios y lo hicieron a tres países: Italia, Grecia y España.

Y nada más en lo que va de 2018, Grecia ha recibido 18 mil 913 inmigrantes rescatados por el mar; también Italia lo ha hecho con 12 mil 105 personas mientras   España abrió sus puertas a 10 mil 216 personas.

Todos los días son centenares de personas intentando su ingreso por tierra o por mar al viejo continente. El pasado fin de semana un total de mil inmigrantes fueron rescatados por barcos de diversas ONG y por guardias costeros en los limítrofes marinos españoles.

La cuestión es cómo resolverlo, ¿acorazarse?, ¿dar más ayuda para el desarrollo? Si en algo están de acuerdo los líderes europeos es que no quieren más flujos humanos ilegales ni mucho menos explotados por mafias.

La mayor parte de los países de la UE convergen a favor de una serie de estrategias refrendadas en la más reciente reunión del Consejo Europeo:1. Proteger las fronteras exteriores; 2. Salvaguardar Schengen; 3.Devolver a sus países de origen a los llamados migrantes económicos sin derecho de protección internacional, hacerlo lo más rápido posible; 4.Dar más recursos a Frontex, la agencia europea encargada del control de las fronteras externas; 5. Establecer sanciones económicas a quienes se nieguen a acoger a los refugiados; 6.Reforzar la cooperación con los países de origen y de tránsito incluyendo la lucha contra las mafias.

 

*Economista experta en análisis internacional y periodismo económico

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