En un Mundial de futbol siempre hay sorpresas, un equipo chico le puede a uno grande, un equipo no favorito o incluso debutante le puede hacer partido a una potencia, pero eso pasa casi siempre en la fase de grupos, donde después de un descalabro todavía te puedes reponer y acceder a la siguiente ronda, pero en eliminación directa cada vez se ven menos sorpresas.

Para ver a un campeón nuevo nos tenemos que ir a 2010, en donde España se coronó por primera vez, antes de eso había pasado en 1998, cuando Francia ganó su Mundial, pero quitando esos dos Mundiales, casi siempre ganan los mismos, y las finales las disputan los mismos.

Pero este Mundial es diferente, la posibilidad de tener a un campeón primerizo es grande y el de tener una final inédita lo es aún más. Y en ese apartado entra la anfitriona, la Rusia por la que nadie daba un peso está más viva que nunca, ya sorprendió ganando claramente sus dos primeros partidos y lo hizo aún más eliminando a España. La selección local no tendrá el mejor plantel, pero saben a lo que juegan y se la están creyendo, cuidado con Rusia porque en una de esas se mete hasta la final.

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