Acerca del nuevo presidente electo de México, los votos le han dado mucho poder en el Legislativo y demasiado en representación popular. Si bien el líder de MORENA prometió que no habrá nacionalizaciones, ni expropiaciones, ni meterá las manos en Banco de México o buscará alterar el control financiero-fiscal quedan todavía por ver qué maniobras –en lo económico y en lo social- implementará Andrés Manuel López Obrador.

Primordialmente su relación con el capital privado y con el extranjero. Apuntando hacia la diana, en España, el periódico El País desenmarañó lo que está en la piel de los negocios ibéricos: la pregunta que todos ahora mismo se hacen es, ¿cómo puede afectar a los empresarios españoles?

“Ha sido un tsunami político. Por primera vez un político curtido como líder social, que mira hacia la izquierda, gobernará el país de habla hispana más grande del mundo”.

México, aseveró el diario, exigió a gritos cambios después de dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales; actualmente deberá superar la polarización y la crispación.

En la opinión del periodista Juan Jesús Aznarez, para él AMLO si bien está escorado hacia la izquierda, estará obligado a transitar por una socialdemocracia de corte latinoamericano y tendrá que “hacer malabarismos, cuando no prestidigitación para cumplir sus promesas”.

“Los fondos disponibles para el bienestar limitarán la universalización de las gratuidades, subidas salariales, subsidios y créditos comprometidos en el proyecto de nación publicado el 20 de diciembre de 2016, en el que denunció el secuestro del Estado por mafias. Tendrá que establecer prioridades en el reparto de ayudas porque el aumento del PIB apenas llega a los dos puntos, el crecimiento demográfico lastra la creación de empleo, la emigración sigue siendo una escapatoria, y el antagonismo con Trump trabará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte”, abundó el articulista.

¿Y los negocios? En Europa afirman que su grado de exposición al riesgo derivado del cambio político en México -el viraje a la izquierda-, no es tan elevado como en el caso de Brasil.

Aunque inicialmente en España reconocieron que, dentro de las empresas del IBEX 35, es BBVA la más expuesta al país azteca (obtiene el 35% de sus ganancias); en la cesta de riesgo recién colocaron a FCC y Acciona porque empiezan a dar por descontado que López Obrador echará para atrás el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) cifrado en 11 mil millones de dólares.

“Y si finalmente se llega a este punto, tanto FCC como Acciona sufrirían un importante revés. Ambas compañías españolas forman parte del consorcio que se adjudicó, en febrero de 2017, la construcción del edificio terminal del nuevo aeropuerto por un importe de 84 mil 800 millones de pesos”, ventiló El Mundo.

Todavía es pronto para aventurar si esto sucederá o no al igual que, afirman en España, más pronto que tarde el nuevo presidente derogará los decretos que constituyeron el eje de las reformas del gobierno del mandatario Enrique Peña Nieto; poniendo en entredicho, por ejemplo, los negocios que empresas foráneas europeas realizan en el sector energético.

Hay especulaciones acerca del cariz real de los acontecimientos en México y su destino rumbo al 2024; en este momento, la gran duda en Europa es si, AMLO, será un gobernante pragmático o uno radical.

 

A COLACIÓN

¿Habrá una marcha atrás en las reformas del todavía presidente Enrique Peña Nieto? Eso significaría tocar dinero, intereses y negocios mucho es capital extranjero, uno que nos guste o no, México requiere para generar más riqueza.

Estamos hablando de Inversión Extranjera Directa (IED), la misma que compra ladrillos y genera empleos, nada que ver con la inversión especulativa bursátil que únicamente busca el lucro momentáneo.

Ayer precisamente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que las corrientes de IED en la región –en promedio- retrocedieron por tercer año consecutivo en 2017 ubicándose en 161 mil 673 millones de dólares, un 3.6% menos que el año anterior.

La economía mexicana ha sido una de las afectadas por la entrada de menores inversiones foráneas, el flujo cayó 8.8% según la Cepal; como economista yo creo que dar marcha atrás en las reformas implementadas será tomado como una pésima señal para la confianza del inversor foráneo, un desaliento. No puede, ni debe obviarlo, el nuevo presidente López Obrador.

 

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

@claudialunapale

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