Durante la conmemoración de los 65 años del fin de la “Guerra de Corea”, el régimen encabezado por Kim Jong-un cumplió con la entrega a Estados Unidos de los restos de soldados muertos en combate.

Un avión de la Fuerza Aérea estadounidense se trasladó a la base aérea de Osan en Pyeongtaek, Corea del Sur, donde se llevó a cabo una ceremonia para realizar la entrega – recepción de las osamentas de 55 militares caídos.

Las cajas cubiertas con banderas azules y el emblema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fueron custodiadas por oficiales coreanos con indumentaria de gala y portando guantes blancos.

Tras dicha acto, el presidente Donald J. Trump, a través de su cuenta oficial en Twitter agradeció a Kim Jong-un por “cumplir su palabra” y autorizar la repatriación de los soldados.

Asimismo, la Casa Blanca ha informado que un laboratorio del pentágono ubicado en  realizará un análisis forense y pruebas de ADN a los restos; asimismo, el Gobierno norteamericano realizará una ceremonia oficial en los primeros días de agosto.

La devolución de estos soldados que “nunca volvieron a casa” forma parte de un acuerdo firmado entre el dirigente Kim Jong Un y el presidente estadounidense durante su histórica cumbre celebrada en junio.