Será un largo y difícil entendimiento entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), si todo apunta –como parece- que Donald Trump querrá buscar la reelección para mantenerse en el poder hasta 2025.

El diálogo entre dos proteccionistas de piel ultra sensible siempre metiendo bajo el ala a sus respectivos productores agropecuarios no será fácilmente fluido muy a pesar de que los europeos buscan no enfrascarse en una guerra arancelaria-comercial con la Unión Americana.

Si bien hace días, Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea visitó al mandatario norteamericano en Washington, cita en la que sorpresivamente terminaron más cordiales que nunca coincidiendo ambos en discurrir en un libre comercio con cero aranceles, cero tarifas y cero barreras… la verdad es que Juncker habló por él mismo no por los 28 países que representan al cónclave europeo.

Imagino a Bruselas plantearles a todas las naciones pertenecientes que sus productores agropecuarios competirán “en carne viva” con sus contrapartes norteamericanos, para empezar, habría sendas protestas de los productores de leche sean los franceses como los alemanes por no decir lo que pasaría con los productores porcinos, ovinos y vacunos.

Trump le ha lanzado un órdago a Juncker sabedor de que el político luxemburgués está metiéndose en territorio pantanoso y que mientras rugen los fantasmas del populismo en diversos países europeos, en estos momentos, plantear un libre comercio a todo o nada equivale a que el pelirrubio le está dando una pistola cargada con balas expansivas.

Lo que la retórica del empresario del Partido Republicano verdaderamente pretende es que Europa se desbarate que deje de ser un metapoder y un bloque de competencia algo muy similar a las pretensiones del presidente ruso, Vladimir Putin.

Ya el delfín galo Emmanuel Macron saltó molesto porque, primeramente, aseguró, “no debe hacerse una negociación comercial por la vía del chantaje, la amenaza o la manipulación”; y segundo, porque no se puede signar un tratado de dejar pasarlo todo, que termine socavando el sector primario europeo.

Tampoco prevalece un cauce de entendimiento, ni en las formas ni en el fondo: la salida de Estados Unidos de manera grosera de varios acuerdos torales como el Acuerdo de París y el Tratado Nuclear con Irán no es más que el evidente desprecio a la diplomacia europea y a su visión de lo que debe ser la geopolítica.

 

A COLACIÓN

Además del reproche cansino de que Estados Unidos aporta muchísimo para la defensa europea en la OTAN, ahora la batahola pasará por Irán; desde la Casa Blanca esperaban el alineamiento explícito de sus tradicionales socios y que una vez anunciada la salida –nuevamente grosera- del Tratado Nuclear con Irán, la UE correría presurosa a abandonarlo igualmente.

Pero no se han ido… se han quedado sabedores de que las pláticas con el régimen de los Ayatolás demoraron entre seis a siete años, la UE aportó dos mediadores de valía como Francia y Alemania, debieron convencer al entonces mandatario Barack Obama de que el camino para la paz pasaba por la distensión de las tensiones acumuladas.

Así Irán con varios avales internacionales se sujetó a un programa de inspección nuclear y de observadores permanentes, tanto de la ONU como del programa de armas químicas y nucleares, a cambio del levantamiento del veto comercial, de inversiones y económico duramente impuesto por el Consejo de Seguridad.

Pues bien, ayer el gobierno de la UE sacó pecho por todos los europeos personas físicas y morales que hacen negocios con Irán y que de buenas a primeras no pueden salir corriendo –ni tampoco quieren- de la nación persa porque el Tesoro estadounidense ya anunció que impondrá sanciones a todas aquellas empresas que mantengan cualquier tipo de vínculo y negocio con los iraníes.

Ha dicho que habrá represalias para aquellos que no obedezcan que Estados Unidos desconoce el pacto con Irán y que se atengan a la reimposición de las sanciones norteamericanas.

¿Qué implica? Que todas aquellas empresas, personas físicas y morales que desarrollen cualquier tipo de trabajo con Irán tienen primeramente vetada la entrada a Estados Unidos (ya le pasó hace poco más de un mes a Javier Solana ex titular de la OTAN); segundo, que todas aquellas que tengan negocios con y en Estados Unidos serán sancionadas si se les detectan lazos con los iraníes.

La UE dijo ayer que defenderá legalmente a los suyos, que los protegerá ante las sanciones norteamericanas; para ello Bruselas actualizó su legislación llamada “Estatuto de Bloqueo” en vigor desde 1996 de tal suerte que con dicho paraguas las empresas “podrán reclamar compensaciones por daños y perjuicios”. No obstante, no han querido arriesgarse Peugeot, Siemens ni Total.

 

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

@claudialunapale

 

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