Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.

Proverbio árabe

 

Se ha definido la “expresión” como la representación o materialización de una idea, mediante el uso de recursos como el habla, la escritura, una acción o conducta, o mediante el lenguaje corporal. Es uno de los principales mecanismos que permiten la comunicación entre los seres vivos que habitamos la tierra. Igualmente, el término “expresión”, se suele emplear como sinónimo de una palabra o frase con ciertas particularidades culturales.

Estudios recientes indican que expresar las emociones tiene que ser una parte fundamental de nuestras vidas y de nuestras relaciones, tanto con los demás como con nosotros mismos, y la dificultad para identificarlas y expresarlas correctamente puede crearnos problemas y gran malestar. Es un grave error pensar que debemos controlar nuestras emociones. Exteriorizarlas, extraerlas, sacarlas, expulsarlas, es algo que se convierte en una necesidad para nosotros, el cuerpo y la mente son unos perfectos reguladores de nuestra balanza interna. Impedir que las emociones fluyan puede provocarnos enfermedades.

Las emociones y sentimientos son una imprescindible fuente de información: nos guían, nos ayudan a dar sentido a lo que pasa a nuestro alrededor, a entendernos a nosotros mismos y a relacionarnos con los demás, y nos motivan para alcanzar objetivos, provocar cambios, evitar situaciones dañinas o perseguir aquello que queremos. Etiquetar las emociones de forma correcta no es tarea fácil.

A muchas personas que nunca han aprendido a expresar sus emociones, por el motivo que sea, les es difícil etiquetar cuáles son esas emociones. Esto hace que, algunas personas sienten ira cuando la emoción con la que en realidad están lidiando es dolor. Otros pueden llorar y sentirse tristes en situaciones donde la rabia es de hecho la emoción más florida. Para mejorar esto, es necesario etiquetar las emociones que en realidad se están sintiendo.

Las enfermedades psicosomáticas tienen su origen en un conflicto psicológico que se expresa a través de un síntoma físico. Las emociones y sentimientos negativos que no se pueden exteriorizar se manifestarán orgánicamente. Respecto a las enfermedades o trastornos psicosomáticos existen muchas controversias a nivel científico, pero cada vez más la medicina está tomando al individuo como un todo y comprendiendo que la mente y el cuerpo no son cosas separadas, sino que forman una unidad.

Con base en lo anterior, el doctor Ghislain Devroede (gastroenterólogo y especialista en enfermedades psicosomáticas, el cual lleva más de 30 años como profesor y jefe del Servicio de Cirugía de la Universidad de Sherbrooke en Québec, Canadá) explora la relación entre las enfermedades digestivas y los traumas emocionales e indica que “Los enfermos utilizan determinadas palabras para describir su mal y envían un sinfín de mensajes para ser descodificados, algunos de ellos no verbales. Cuando las cosas no han sido dichas, el cuerpo se empeña en expresarlas.

La pregunta es: ¿Tenemos que expresar las emociones para evitar la enfermedad? El Dr. Devroede indica que “Hay personas que viven muchos años sin hacerlo, aunque a veces ves a sus hijos y todos ellos están mal o tienen muchos accidentes”. Concluye que: “Una de las causas de incontinencia fecal es el colon irritable, que está originado por trastornos funcionales. En este trastorno es fácil que cuando sana la causa emocional se resuelva el problema de incontinencia, mientras que la medicación no suele ser eficaz”.

Se dice que el intestino es el segundo cerebro porque segrega muchos neurotransmisores. El intestino tiene su lenguaje particular y es diferente del lenguaje del cerebro. La expresión de las emociones a través del vientre es más simplista y primaria. El vientre solo responde al inconsciente, y esto es algo que los doctores menosprecian mucho. El intestino solo conoce los síntomas y es ajeno al lenguaje.

Lo importante es entender, amable lector, que se necesita expresar las emociones, no evitarlas ni reprimirlas. Que puede llorar cuando se sienta triste, que no es lo mismo que deprimirse. Que puede enfadarse, que no es lo mismo que estar iracundo. Que obviamente puede sentir alegría y amor. Que la vida es algo maravilloso cuando nos dejamos tocar por ella. Y para eso hay que aceptar la propia vulnerabilidad y sentir. Y si se tiene miedo de hacerlo solo, si no lo ha hecho antes y no sabe cómo hacerlo, recuerde que puede alguien ayudarle. A veces es necesario que alguien le acompañe una parte del camino. Este es el poder de la expresión.

 

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conoSERbien; www.sabersinfin.com

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