ONU: Disminuyen cruces del Mediterráneo, pero más mortíferos

Es una de las conclusiones más importantes del informe más reciente de la Alta Comisión de la ONU para los Refugiados

Los traficantes que transportan seres humanos de África a Europa corren riesgos cada vez mayores a medida que la guardia costera libia intercepta más barcos, lo que acrecienta la probabilidad de que mueran personas a bordo, dijo la agencia de la ONU para los refugiados.

Es una de las conclusiones más importantes del informe más reciente de la Alta Comisión de la ONU para los Refugiados (ACNUR). El texto, publicado el lunes por la mañana y titulado “Recorridos desesperados”, dice que a pesar de que la cantidad de cruces y muertes ha caído con respecto a años anteriores, la travesía del Mediterráneo se ha vuelto más mortífera en términos porcentuales.

Según el informe, 2.276 personas murieron el año pasado durante la travesía, lo que equivale a una muerte por cada 42 arribos.

En lo que va de este año se han registrado 1.095, una por cada 18 arribos. En junio, la proporción fue de una muerte por cada siete arribos.

En la ruta a través del Mediterráneo central en 2018 ha habido 10 incidentes distintos en los que 50 o más personas murieron, la mayoría después de partir desde Libia. Siete de esos incidentes han ocurrido tan solo desde junio, señaló la ACNUR.

“La razón de que el tráfico se ha vuelto más letal es que los traficantes están corriendo más riesgos, porque la guardia costera libia ejerce más vigilancia”, dijo Vincent Cochetel, enviado especial de la ACNUR para el Mediterráneo central. “Están intentando recortar costos: les cuesta más mantener a esas personas más tiempo en sus almacenes, en cautiverio”.

Las autoridades libias interceptaron o rescataron a 18.400 personas entre agosto del año pasado y julio de este año, un incremento de 38% en comparación con el mismo período de 2016 y 2017. Las llegadas por mar desde Libia a Europa se desplomaron 82% en esos períodos comparables, a 30.800 en el más reciente.

La ACNUR dice que una preocupación creciente estos días son los fallecimientos en tierra de personas que intentan llegar a Libia en primer lugar, o que se quedan varadas en sórdidos centros de detención atestados de gente: muchas son devueltas aquí tras no lograr cruzar a Europa.

“Los problemas tras el desembarco son que esas personas son devueltas a centros de detención, y muchas desaparecen”, afirmó Cochetel. “Muchas son vendidas a milicias, y a traficantes, y a gente que las emplea sin pagarles”.