El grupo de migrantes centroamericanos que esta madrugada dejó la Ciudad de México se encuentra en el municipio de Naucalpan, en los límites de territorio mexiquense, desde donde se mueven a pie, en “aventón” o en el transporte troncal hacia la primera caseta hacia Querétaro.

Tras dejar las instalaciones de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, mujeres con niños en brazos, hombres con sus pertenencias a la espalda y adolescentes que ayudan a sus padres a llevar a sus hermanos pequeños en carriolas, hacen una parada para descansar y tomar un café o un atole, acompañados de un tamal.

La madrugada de este sábado, el Sistema de Transporte Colectivo Metro puso a disposición de estas personas originarias de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, varios trenes para trasladarlos de la estación Ciudad Deportiva hacia Toreo de Cuatro Caminos.

Al llegar a esta última estación, la caravana se detuvo para decidir la forma en que continuarán su camino a la primera caseta de la carretera México-Querétaro, donde también prevén descansar algunas horas y luego continuar su marcha hacia los centros comunitarios que fueron instalados en esa entidad por parte de diversas organizaciones sociales y de derechos humanos.

Los menores van bien abrigados, pues al igual que el resto de los migrantes se levantaron a las 03:30 de la madrugada para reanudar su camino al sueño americano.

Elementos de Seguridad Ciudadana de Naucalpan resguardan a los migrantes que caminan por la lateral del Periférico Norte, aunque las mujeres y niños en particular se esfuerzan en mantener el paso para no rezagarse.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos capitalina, Nashieli Ramírez Hernández, comentó en entrevista que acompañarán a los migrantes hasta los límites del Estado de México para evitar que tratantes de personas o de menores de edad abusen de ellos.

Los llamados “peseros” y los camiones troncales se hacen a un lado para dejar libre un carril de la lateral y que la marcha de migrantes continúe sin problemas.