En el plano internacional, el nuevo año ya nace contaminado por la ausencia de claridad en varios desenlaces con sensible repercusión en la aldea global: desde el Brexit, hasta la pacificación anhelada en Siria, el curso de las relaciones de desnuclearización entre Corea del Norte y Estados Unidos, así como el derrotero en la guerra comercial enarbolada en la era del presidente Donald Trump.

Europa sabe que inicia un año delicadísimo y tiene la mirada puesta en dos fechas claves: el 29 de marzo de 2019 a las 11 de  la noche será consumada la ruptura definitiva entre la Unión Europea (UE) y Reino Unido; y las elecciones del 26 de mayo para renovar el Parlamento Europeo por vez primera, además, sin eurodiputados británicos.

La amenaza seria de los populismos, nacionalismos que han aupado a la ultraderecha son vistas en el Consejo Europeo con bastante resquemor para la futura unidad del cónclave europeo. Muchos anticipan una importante victoria en la representación de las fuerzas de ultraderecha básicamente antieuro y antieuropa en dicha cita electoral.

También está el movimiento social de los chalecos amarillos que inició en Francia con París como epicentro, el descontento contra las políticas macroeconómicas del presidente galo Emmanuel Macron ha hilado siete fines de semana consecutivos de protestas en las calles y en las carreteras francesas.

Hasta la noche del 31 de diciembre pasado se dejaron ver chalecos amarillos durante la celebración de fin de año, convocados desde las redes sociales, este movimiento está creciendo como una voz antiestablishment y ya se la ha visto en protestas en Bruselas, Londres, Berlín y Atenas.

No habrá tarea sencilla ni para Europa ni para el resto de los jugadores globales. Son tantos los pendientes abiertos que el Center for International Affairs (CIDOB)  desmenuzó la agenda de 2019 en diez grandes temas que marcarán  la agenda mundial: 1) Multilateralismo y polaridad; 2) indicios de una nueva crisis económica; 3) la economía de plataforma y el oligopolio digital; 4) democracia, retrocesos globales y resistencia; 5) crisis de confianza y combate digital; 6) normalización del conflicto y de las violencias; 7) muros físicos y simbólicos; 8) un Brexit enquistado; 9) Irán alcance y consecuencia de las sanciones; y 10) Brasil, fractura con reverberaciones globales.

“En 2019, van a ponerse las cartas sobre la mesa. Hay mucho en juego: el futuro de las instituciones del orden internacional, la democracia, la dignidad y también los derechos sociales y laborales, que muchas sociedades consideraban adquiridos o se daban por descontados”, aseveró el organismo con sede en Barcelona.

De acuerdo con el  estudio coordinado por Eduard Soler, son viejos combates “pero con protagonistas renovados e ideas nuevas” lo que en consecuencia hará que  sea una partida a varios niveles “entre las principales potencias, entre distintas concepciones del orden internacional y también entre diversas ideas de sociedad”.

Corea del Norte dista aún de ser un problema resuelto para tranquilidad de todos, en su mensaje de año nuevo, el mandatario Kim Jong-un aseveró estar dispuesto a reunirse “en cualquier momento” con Trump al que le envió un sutil mensaje: “No pretendan jugar con nuestra paciencia sino vemos un esfuerzo de la otra parte”. El gobierno de Pyongyang demanda que le levanten las sanciones económicas impuestas en el seno de la ONU.

A COLACIÓN

Para la confrontación comercial entre Estados Unidos y China que seguirá provocando serias repercusiones en la geoeconomía, los expertos del Center for International Affairs, aventuran una serie de escenarios que van desde la profundización del choque hasta la sorpresa de llegar a un acuerdo comercial.

“En mayor o menor medida, el multilateralismo saldrá debilitado. 2019 es un año en que se erosiona la confianza y ello nos sitúa en peores condiciones para reaccionar concertadamente ante cualquier desafío de alcance global”.

Por lo pronto, la Organización Mundial del Comercio (OMC) está destinada a una reforma pactada entre los países que forman el G7 gracias a la insistencia de Washington, y tras varias amenazas del presidente Trump de abandonar la OMC de no ser reactualizada.

Si bien China se ha opuesto, al final Francia, Alemania, Canadá y Reino Unido han respaldado la propuesta de Trump temerosos en parte de que la salida de Estados Unidos del organismo  con sede en Ginebra retrotraiga las relaciones comerciales a tiempos de la posguerra  cuando el GATT imponía las normas aduaneras y arancelarias.

¿Una inminente crisis económica? En la opinión de CIDOB este año que recién inicia se especulará cada vez más sobre cuál será el desencadenante de la próxima crisis económica global “y sobre si estamos mejor o peor preparados para hacerle frente”.

“El progresivo final del ciclo de expansión monetaria, las fluctuaciones en los mercados de la energía y el temor a un efecto contagio entre y desde economías emergentes pueden ahondar las dificultades financieras que ya se experimentaron en 2018”, afirmó el informe del organismo.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

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