La mayoría de las estrellas que entran en el capítulo final de sus vidas tienden a encogerse y volverse blancas lentamente. Los astrónomos llaman a estas frías y densas cáscaras de estrellas enanas blancas, y a diferencia de los humanos, esta etapa puede durar miles de millones de años.

Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Nature, sostiene que la enana blanca puede ser el comienzo de una nueva y hermosa metamorfosis: acabará convirtiéndose en una joya cósmica de cristal 200 mil veces más densa que la Tierra.

En el estudio de más de 15 mil enanas blancas conocidas alrededor de la Vía Láctea, un equipo de astrónomos de la Universidad de Warwick (Reino Unido) concluyó que las estrellas moribundas se convierten en orbes de cristal luminosos antes de desaparecer.

Las enanas blancas pueden permanecer durante miles de millones de años antes de desvanecerse y atenuarse para siempre, pero este no es el final de la historia. Utilizando las observaciones de la misión Gaia Europea, que actualmente realiza mediciones precisas de estrellas en nuestra galaxia, los investigadores de la Universidad de Warwick han descubierto un secreto de las enanas blancas que ha permanecido oculto hasta ahora.

Enana de cristal
Poco después de formarse, las enanas blancas son extremadamente calientes. Durante los miles de millones de años después de su formación, las enanas blancas se enfrían lentamente y, en cierto punto, el oxígeno y el carbono que contienen pasan por una transición de fase, similar a la congelación del agua líquida y la conversión en hielo sólido, lo que ralentiza el proceso de envejecimiento, solo que a temperaturas y presiones mucho más extremas, solidificándose y formando un enorme cristal.

“Todas las enanas blancas se cristalizarán en algún momento de su evolución, aunque más enanas blancas pasarán por el proceso antes”, dijo Pier-Emmanuel Tremblay, del Departamento de Física de la Universidad de Warwick y líder del estudio. “Esto significa que miles de millones de enanas blancas en nuestra galaxia ya han completado el proceso y son esencialmente esferas de cristal en el cielo. El sol mismo se convertirá en una enana blanca de cristal en unos 10.000 millones de años”.

Los investigadores descubrieron que algunas de estas estrellas habían extendido su vida útil hasta 2.000 millones de años.

“Esta es la primera evidencia directa de que las enanas blancas se cristalizan, o la transición de líquido a sólido”, agregó Tremblay. “Hace cincuenta años se predijo que deberíamos observar un aumento en el número de enanas blancas en ciertas luminosidades y colores debido a la cristalización pero no se había observado hasta ahora”.

Las enanas blancas cristalizadas no son solo una curiosidad estelar. A medida que el material de la estrella blanca cristaliza, su material se ordena a un nivel cuántico, los núcleos se alinean a sí mismos como una red 3D que crea un núcleo de oxígeno metálico y una capa exterior enriquecida con carbono.

Así las cosas, después de que las estrellas como nuestro sol mueren, aún les quedan historias por contar. Todas las enanas blancas pasarán por esta fase de cristalización, adornando la galaxia con enormes restos estelares con forma de diamante.

Si ese es el caso, las enanas blancas conocidas pueden ser miles de millones de años más antiguas de lo que se pensaba. Esto complica una cronología ya de por sí misteriosa, pues los científicos no están seguros de cuánto tiempo puede permanecer una estrella moribunda como enana blanca antes de que deje de emitir luz y calor por completo, convirtiéndose así en lo que algunos investigadores llaman “enana negra”. Este punto final teórico de la evolución estelar nunca se ha observado.