La RAE, nunca deja de sorprendernos pues de un tiempo para acá escuchamos tanto en redes sociales como en la propia calle un nuevo empleo de la palabra “puto”. Ya no se utiliza como adjetivo o sustantivo mal sonante digno de ser corregido por cualquier tutor legal, ahora se usa como elemento intensificador y adverbio.

Podríamos decir que utilizar el prefijo “puto” sustituye a una palabra concreta pero no estaríamos siendo del todo fieles a su significado. Añadir puto al inicio de una palabra tiene como objetivo darle mayor énfasis e intensificar el sentido global de una oración.

Lo mismo puedes transmitir hastío al decir “te lo he putodicho cien veces” que una emoción incontrolable al compartir una noticia diciendo “no me lo putocreo”.

Sin embargo, por mucho que la RAE aplauda (despacio y sin hacer mucho ruido) esta nueva forma de entender el lenguaje, limita su empleo al contexto coloquial. Es decir, puedes escribir 280 caracteres con puto si te apetece, pero debes guardar las formas en una entrevista de trabajo, una tesis universitaria o una review en Filmaffinity.

Vamos, utiliza puto donde la gente vaya a entender lo que significa y no donde te vayan a tachar de millennial flipado que no para de putodecir lo que le da la gana. Si quieres respetar las reglas y ser del team Pérez Reverte únete al uso de “puto” como prefijo intensificador y no te vuelvas putoloco diciendo puto todo el puto rato. De nada.

Sin embargo, por mucho que la RAE aplauda (despacio y sin hacer mucho ruido) esta nueva forma de entender el lenguaje, limita su empleo al contexto coloquial.

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