Conor McGregor, una de las principales estrellas de la UFC que el martes anunció su retiro del octágono, está bajo investigación en Irlanda luego que una mujer lo acusara de un ataque sexual en diciembre.

McGregor no ha sido acusado aún, de acuerdo a un reporte del New York Times, siguiendo el protocolo de investigación criminal en Irlanda, en donde una acusación formal no se traduce en un arresto. Según las fuentes del Times, McGregor fue arrestado en enero e interrogado por las autoridades.

El incidente ocurrió alegadamente en el Beacon Hotel en la capital Dublin, en donde McGregor se hospeda ocasionalmente alquilando el penthouse, en donde personas cercanas a la situación confirmaron hizo en diciembre.

Aunque los medios irlandeses han reportado el caso desde que el alegado ataque ocurrió el año pasado, en ningún momento han mencionado a McGregor ya que las leyes en Irlanda prohíben el dar a conocer sospechosos de violación hasta que no sean convictos. Un portavoz del sevicio de policía irlandés declinó confirmar que McGregor es el sospechoso. La UFC no ha hecho comentarios sobre la investigación.

Un portavoz de McGregor se mostró sorprendido por la publicación del artículo, a la vez que negó que el retiro del millonario luchador se deba a esta pesquisa.

“Esta historia ha estado circulando por un tiempo y no está claro el por qué se reporta ahora”, dijo Karen Kessier en declaraciones escritas. “El asumir que el anuncio de retiro de Conor hoy está relacionado a este rumor es absolutamente falso”.

La policía ocupó la escena en diciembre y tomó evidencia de la habitación en donde McGregor se hospedó así como vídeo de seguridad para continuar la investigación, según dijeron allegados a la pesquisa al Times.

El martes, McGregor anunció sorpresivamente su retiro de las Artes Marciales Mixtas, en donde solo ha cpompetido en una ocasión desde el 2016, aparte de un combate de boxeo ante Floyd Mayweather en el 2017 en Las Vegas.

McGregor fue arrestado el pasado 11 de marzo en Miami por alegadamente destruir el teléfono de un fan que pretendía tomarle un retrato.