El presunto suicidio de Jeffrey Epstein ha creado nuevos cuestionamientos a la cárcel federal en Nueva York que, pese a una escasez crónica de personal, alberga a algunos de los presos de más alta seguridad del país.

Muere en prisión Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual

La muerte de Epstein también es el último bochorno para la Oficina Federal de Prisiones, agencia matriz de la cárcel que ya estaba siendo criticada por la muerte del gánster de Boston, James Whitey Bulger, asesinado a golpes en octubre en una prisión federal de Virginia Occidental.

Aunadas, ambas muertes resaltan “problemas serios sobre la falta de liderazgo” dentro del BOP, dijo Cameron Lindsay, quien supervisó tres prisiones federales, incluyendo el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn.

Un abogado defensor de Epstein, Marc Fernich, también responsabilizó a los guardias carceleros diciendo que “negligentemente pusieron en peligro al señor Epstein” y no lo protegieron.

Epstein, de 66 años, se declaró inocente de cargos de tráfico sexual y asociación ilícita. Sus abogados argumentaron que los cargos que le presentaron violaban el acuerdo que firmó hace una década con la fiscalía.

La muerte de Epstein llama de nuevo la atención a la falta de personal en el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan donde la escasez de personal empeoró por el parcial cierre de gobierno, que hizo que los reos realizaran una huelga de hambre en enero luego que les negaran las visitas de familiares y abogados.

Se reservan resultados de la autopsia de Epstein

Los detalles sobre la manera en que murió Jeffrey Epstein en su celda en una cárcel de Manhattan durante el fin de semana aun no se dan a conocer, pero funcionarios médicos terminaron de hacerle una autopsia al financista de alto perfil que había sido acusado de abusar sexualmente de muchachas menores de edad.

La jefa forense de la ciudad de Nueva York, la doctora Barbara Sampson, dijo en un comunicado que la autopsia de Epstein fue hecha el domingo. No reveló la causa de muerte, afirmando que estaba “a la espera de más información”.

Sampson dijo que un fiscal federal estaba al tanto de que ella permitió que un patólogo privado, el médico Michael Baden, observara el examen a pedido de los abogados de Epstein.

Esta es una práctica de rutina”, dijo.

Baden fue el principal forense municipal a fines de la década de 1970 y ha sido llamado como testigo experto en casos de alto perfil, como cuando la defensa de OJ Simpson lo llamó a su juicio de homicidio en 1994.

Otro patólogo con mucha experiencia dijo que no es raro que Sampson no revelara de inmediato la causa de muerte tras terminar la autopsia de Epstein.

Ellos no quieren llegar a conclusiones rápidas ni apurarse a emitir juicios”, dijo el médico Joe Cohen, quien trabajó en la oficina forense de la ciudad de Nueva York en la década de 1990 y ahora trabaja en el sector privado en California.