Norcorea anunció este lunes su disposición a reanudar la diplomacia nuclear con Estados Unidos a finales de septiembre, pero señaló que Washington debe llegar a la mesa de negociaciones con nuevas propuestas aceptables.

Si las nuevas propuestas no satisfacen a Corea del Norte, los acuerdos entre ambas naciones terminarán, aseveró Choe Son Hui, viceministra de Relaciones Exteriores.

La declaración de Choe aparentemente estaba dirigida a presionar a Estados Unidos para que haga concesiones cuando se reanuden las negociaciones entre Pyongyang y Washington.

Se cree que Norcorea quiere que Estados Unidos proporcione garantías en materia de seguridad y un alivio considerable de las sanciones impuestas por su gobierno a cambio de limitadas acciones de desnuclearización.

De momento, no había una respuesta por parte de Estados Unidos; sin embargo, las autoridades estadounidenses han dicho recientemente que están listas para volver a negociar con Corea del Norte.

En los comentarios realizados este lunes por la noche y transmitidos por medios estatales, Choe señaló que Corea del Norte está dispuesta a sentarse con Estados Unidos para “discusiones extensas a fines de septiembre sobre las cuestiones que hemos abordado, en un momento y lugar que serán acordados”.

La vicecanciller añadió que espera que Estados Unidos presente una “propuesta centrada a los intereses de la República Popular Democrática de Corea y de Estados Unidos y basada en métodos de decisión aceptables para nosotros”.

Advirtió que si “Estados Unidos vuelve a tocar un escenario que no tiene nada que ver con los nuevos métodos de decisión en la negociación entre la RPDC y EU que se llevará a cabo con mucho esfuerzo, los acuerdos” entre ambos países “llegarán a su fin”.

Las negociaciones sobre el desarme nuclear de Corea del Norte se desmoronaron en febrero cuando el magnate Donald Trump rechazó la exigencia del líder norcoreano Kim Jong Un sobre un alivio de las sanciones a cambio de un desarme parcial en su segunda cubre llevada a cabo en Vietnam.

Fue una vergüenza enorme para el joven líder norcoreano, que hizo un viaje en tren con duración de un día a la capital vietnamita para obtener el alivio a las sanciones que necesita para revitalizar la aquejada economía del país.