BAGDAD (AP) — La calma prevalecía el domingo por la mañana en la capital de Irak, tras una noche violenta con al menos 19 muertos después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego para dispersar protestas contra el gobierno.

Los estudiantes llegaron a las escuelas para iniciar la semana laboral y los empleados del gobierno volvieron al trabajo. Pero las calles de la capital estaban en su mayoría vacías y con poco tráfico. Neumáticos quemados y basura salpicaban las avenidas, y muchos barrios amanecieron con fuertes despliegues de las fuerzas de seguridad.

Vehículos blindados cortaban el acceso a la Plaza Tahrir, con bloqueos hasta a 4 kilómetros (2,5 millas) de distancia. Los manifestantes han intentado congregarse en la céntrica plaza.

Al menos 84 manifestantes han muerto desde el martes, la mayoría en Bagdad, después de que comenzaran las marchas para reclamar empleo, mejoras en los servicios y el final de la corrupción en el país petrolero.

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