Sin duda la venta mayoritaria de la marca cinematográfica de Marvel ha beneficiado en grande a Disney, pero aún comparten el pastel del botín con la Fox y Sony. Pero de estas tres, es Sony quien se lleva la menor porción teniendo solo los derechos del hombre arácnido para explotar.

Después de la irregular primera trilogía; un reboot de dos cintas que más que un nuevo comienzo parecían ‘patadas de ahogado’ de la compañía para no perder los derechos de Peter Parker y compañía, sin más opción, llegó el momento para que Sony diera su brazo a torcer, mas no del todo.

Marvel (Disney) se alió con la división cinematográfica de la empresa japonesa para un rescate de la imagen de El Hombre Araña, quien hizo una gloriosa aparición en el universo cinematográfico de Marvel en “Capitán América: Civil War” con la promesa de una nueva cinta propia. Y así fue.

Este fin de semana llegó a salas la sexta película del tan amado personaje del cómic de la Casa de las Ideas, marcando el segundo reboot del personaje en el cine ahora con un tratamiento más juvenil y apostando a la visión de Jon Watts (El Payaso del Mal, 2014), un director menos viciado y más fresco en temas de este subgénero.

Con el celebrado subtítulo de esta nueva cinta “Regreso a Casa”, además de referir la bienvenida al personaje a su “verdadero hogar cinematográfico”, también nos ubica en la etapa más juvenil de los Peter Parker’s que hemos visto en cine.

Peter es un joven de 15 años a punto de graduarse de la preparatoria, y como todo chico de su edad es inseguro, duda en sus decisiones, pero busca pertenecer a un lugar y aprender de los obstáculos que la vida le ponga enfrente.

Pegándole más al género de las comedias adolescentes, la trama nos lleva en un autodescubrimiento del personaje y su alter ego mezclándose con su vida personal: la familia, los amigos, la escuela, las fiestas y las chicas.

Valoro la forma en que el trabajo creativo en la parte narrativa busca acercarse a un público joven a sabiendas de que en un futuro verán evolucionar al joven Tom Holland como Spidey (o a lo que yo le llamo “el efecto Potter”) y podrán crecer con él, donde si no hay ningún problema contractual de por medio, Marvel/Sony se aseguraron una larga saga con Holland a futuro.

Tom Holland, Michael Keaton y el director Jon Watts

Y aunque el joven actor aún carece de muchos valores histriónicos, sin duda será grato ver su evolución. Actoralmente, el director sabe que él no puede llevar todo el peso de la cinta, por lo que Robert Downey Jr. como Tony Stark y Michael Keaton como el nuevo villano Buitre, fortalecen el ritmo de la cinta sin que esta pierda fuerza durante sus 133 minutos de duración.

Visualmente la cinta es espectacular, ahí no hay falla y sería imperdonable con la cantidad de dinero que se invierte en producción; mientras que por otro lado, la composición musical por parte del ya consolidado Michael Giaccino, funciona y se agradece el leitmotiv que retoma el tema tan amado del hombre arácnido compuesto para la serie animada de los años 60’s.

Es con su tercer acto que se nota el arriesgue narrativo, funcional para algunos, mal planteado para otros, pero es innegable que va ad hoc al universo que se ha ido construyendo por tantos años y el que da bastantes sorpresas que se sienten inspiradas en Spider-Man 2 de Sam Raimi.

El “regreso a casa” del amigable vecino de Nueva York es una divertida aventura grata de ver, que sí, se enfoca en un mercado más joven pero no le quita mérito de todo lo que esta involucra y que sin duda funciona para prepararnos para la inserción del personaje en la tan esperada “Avengers: Infinity War”.

Y tú, ¿ya viste este estreno, de los más esperados del verano? ¡Sigamos la conversación en Twitter! @AlbertoMoolina

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