La Universidad de Sevilla, España, aporta una estrella más a la constelación del erudito Miguel Léon-Portilla, al otorgarle el doctorado Honoris causa; el término proviene del idioma latín, que significa “por causa de honor”. Este reconocimiento aconteció el pasado tres de agosto de 2017 y tuvo por escenario el Teatro Juan Ruíz de Alarcón, del Centro Cultural Universitario, una de las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El título honorifico Doctor Honoris causa es otorgado a estudiosos, destacados en los ámbitos: científicos, artísticos, histórico y filosófico. El receptor de este título es distinguido por haber cumplido de manera brillante en sus deberes de investigación, científicos, docente y difusor de culturas originarias de México; por cultivar virtudes y realizar acciones que benefician a la sociedad y haber enaltecido a la institución, en donde se presta sus servicios.

El galardón de por sí ya es motivo de notabilidad, pero lo es más porque se lo vinieron a dejar en su centro de trabajo del maestro emérito de la Máxima Casa de Estudios, ese gesto de amabilidad de los otorgantes es tomado por insólito. El laureado no acudió a Sevilla, España, debido a causas de salud.  Por ello fue que el rector de la Universidad de Sevilla, junto con una comitiva de esa institución y de la embajada de España, acudieron a Ciudad universitaria para entregar el reconocimiento.

Miguel Ángel Castro Arroyo, rector magnífico de la Universidad de Sevilla, dijo  ante el público selecto: “Quiero expresarle en nombre propio y de mi universidad nuestro mayo agradecimiento al admirable profesor, al brillante historiador de las voces sin vos, al escritor sensible, al filólogo erudito y al admirable antropólogo que con generosidad y cariño ha aceptado la invitación para formar parte del nuestro claustro de doctores”.

Por su parte, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Graue Wiechers, agregó: “León Portilla es una leyenda, cómo historiador y filólogo, dio voz a los vencidos y creó, a través de sus estudios de la poesía, las lenguas y la historia indígenas, una nueva forma de literatura.  Una literatura que no sólo narra, sino que reconstruyó la historia de México abriendo nuevas perspectivas a nuestro pasado y dándole orgullo y estampa a nuestro presente”.

En su turno, Miguel León Portilla aclaró no leer su discurso debido a un problema de la retina, en sus palabras: “Si el cielo me ha mandado este mal, el cielo también me ha mandado un bien, que es el de la memoria. No he aprendido el discurso, pero lo voy a leer desde mi cabeza “Ya en otro momento”.

Pero en este espacio de Síntesis de Hidalgo, con motivo de la presentación de La visión de los vencidos, de su autoría, pero traducido a la lengua hñähñu u otomí por quien esto escribe. En el auditorio de la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, enfaticé que el distinguido investigador gozaba de una memoria prodigiosa.

Prueba de su maravillosa memoria, en su homenaje León – Portilla hizo mención de la contribución de tres destacados sevillanos en la historia del siglo XVI, ellos fueron: Nicolás Monardes en el campo de la medicina; Bartolomé de las Casas, en la defensa de los Derechos Humanos de los nativos americanos y africanos; Antonio de Lebrija en el ámbito de la literatura al escribir la gramática de la lengua castellana.

En su disertación hizo remembranza de su labor de representante de México en la UNESCO, al organizar la festividad del Encuentro de Dos Mundos. A este evento se opuso la delegación de países africanos, con el argumento: “nosotros cómo vamos a conmemorar y peor a celebrar que nos llevaron cómo esclavos y en gran número”. Entonces, León Portilla precisó: “Leí en la Historia del Nuevo Mundo, de Bartolomé de las Casas, el capítulo en el que dice “que es verdad yo promoví el envío de esclavos africanos, pero ahora que veo cómo los tratan, todas las razones que yo daba para que no se esclavizará a los indios vale para los africanos”. Lo dicho en esta reunión fue respaldado con copias del texto escritos en inglés y francés. Y la delegación africana accedió a la conmemoración respaldada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).