Queridas amigas y amigos de Síntesis, cómo hace 18 años estaré escribiendo semanalmente esta columna Botella al Mar, el tema sexualidad humana, era preciso en ese momento y me veo obligada a hacerlo ahora también.

Me ha tocado abrir brecha en muchos sentidos, los primeros programas de análisis político que hubo en Radio y Televisión de Hidalgo los conduje ó produje, mi intención fue continuar por ese camino, sin embargo me queda claro que el estilo que tengo, abierto, claro, directo, sin concesiones no cabe en las circunstancias actuales no sólo de Hidalgo sino del país y del mundo.

Así es, no hay libertad de expresión en este México sin que tenga consecuencias, no se necesita ser experta para darse cuenta que la cifra de periodistas asesinados, desaparecidos, agredidos, espiados ò congelados, tiene como objetivo imponer la mentira, el ocultamiento, socavar el estado de derecho, acabar con la democracia, acabar con la vida, en suma la maldad.

Como decía Margarita Michelena en su columna “Qué pasa allí?”: para qué tanto problema estando el piso tan parejo, Platón es muy claro sobre la diferencia entre el bien y el mal, el bien da, el mal quita. La impresión que tengo es que el mal va ganando la batalla, no reconocer que estamos en una crisis civilizatoria es por decir lo menos, inocente.

Y no reconocerlo tiene muchos efectos, la mayoría negativos, porque no se hace nada, no pasa nada y ejemplos de esto, a diario.

No obstante, y echo mano aquí de una de mis mejores cualidades, el optimismo, para mí un tiempo tan aciago cómo el que nos está tocando vivir, representa una oportunidad.

Hablar de sexualidad también es hablar de política, y escribiré de sexualidad en protesta por no tener todas las garantías y no sentirme con la confianza de que escribir sobre política local, nacional e internacional, no represente por lo menos segregación, lo más inocuo.

Y es que están ocurriendo cosas que necesitan una profunda reflexión, se està imponiendo la famosa neo verdad, es decir lo opuesto totalmente a lo que enseñan en cualquier escuela de periodismo, que tienes que tomar en cuenta todos los puntos de vista que acompañan un suceso y darle voz a todos esos puntos de vista, dejando que el lector-lectora, ó la audiencia saque sus propias conclusiones, vamos apelar a la inteligencia de quienes nos siguen.

Ahora se impone un sòlo punto de vista sea el oficial ò el que por fuerza se acomoda, tres ejemplos para que sopesen ustedes lo que està ocurriendo: Ningùn presidente norteamericano ha tenido una relación tan mala con la prensa como el actual habitante de la Casa Blanca Donald Trump, un día sí y otro también los acusa de manipular la información porque no dan exclusivamente su versión de los hechos y lo asumen como verdad.

¡Que necedad de las y los periodistas norteamericanos que insisten en darle voz a las y los demás!, se queja Trump, ¿se parece a lo que ocurre en Los Pinos?, ¡por supuesto que sí!

Otro, si usted lee la prensa de Hidalgo en general, salvo honrosas excepciones estamos viviendo en Hidalgolandia, ¡todo está perfecto, todo está bien, bravo señor gobernador! Y ahí tiene su corifeo logrado a fuerza de retener los consabidos cochupos a la prensa, como tías consentidoras alabando a un gobierno, por decir lo menos,  en suspenso, no sabemos aùn el rumbo que tiene ò tendrá y con una carga de corrupción, sí heredada, pero también continuada imposible de llevar.

Y en lo local, bueno ahí tienen el caso de lxs periodistas agredidos por las huestes del perro Pelcastre priìsta de cepa, que no permitieron que lxs compañeros tomaran fotografías de cómo agredían al personal de la Presidencia Municipal de Pachuca.

En todos los casos expuestos, la imposición de la neo verdad.

Como verán, ahora más que nunca es imprescindible el papel del periodista para tamizar, para analizar, lo que sucede, claro no cualquier periodista.

Ah, perdón, perdón que yo voy a hablar de sexualidad, de que encontraré la manera de decir lo que quiero y tengo que decir, no me cabe la menor duda, hablaré de sexualidad.

Digo, creo que sería peor hablar del clima ó de que el otro día fui al cine.

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