Partamos de la identificación una de las problemáticas que enfrentamos, entre otras, hoy en día en la educación: el entorno, los espacios físicos de enseñanza han quedado cada vez más limitados para el desarrollo del conocimiento; la organización del ambiente físico escolar no puede ser otra que aquella que fomente y permita la comunicación entre estudiantes y el trabajo en grupo desde planteamientos lúdicos.

Estas exigencias reclaman nuevos espacios de aprendizaje distintos de los tradicionales que inviten a los alumnos a actuar de forma autónoma y en contextos de colaboración. Una de las respuestas para estos “espacios” diferentes será la modalidad FIT en el Tecnológico de Monterrey. La flexibilidad ligada con el uso de la tecnología.

Tengo que confesar que nunca había llevado cursos en línea, menos un curso hibrido que tenía elementos presenciales combinados con herramientas tecnológicas que permitieron vencer la distancia. Mis principales preocupaciones eran sobre el uso de tecnología. Eso siempre genera duda y temor frente a la computadora que, si apachurro una tecla puede suceder que borro un alumno, o en el momento cierro la sesión en vivo. De las herramientas tecnológicas utilizamos, una de ellas tiene una opción con la que podemos crear “cuartos” y asignar varios estudiantes para que entren en los “Breakout Rooms” y trabajen en equipos.

Otro elemento que me encantó es la interacción directa con alumnos de diferentes campus del Tec, de diferentes partes de México. Como nuestra clase requiere, y estoy convencida que todas las materias que imparten en esta modalidad deben de utilizar, mucha interacción – para poder mantener la atención de los alumnos – es muy enriquecedor escuchar las experiencias con diferentes entornos de negociaciones.

Como soy mamá, esposa y docente, a veces se te hace difícil trasladarte a un instituto para poder atender tu clase. Había ocasiones que, por otros compromisos estaba fuera de la ciudad, hasta había una ocasión que me encontraba fuera del país. La flexibilidad del Curso FIT me permitió dar mi clase desde Nueva York sin ningún problema con una buena conexión de internet.

Para mí el desafío más retador de una clase híbrida es mantener la atención de los estudiantes. De por sí en una clase presencial con las nuevas generaciones uno tiene que utilizar todas las herramientas disponibles para que los alumnos no se distraigan, aquí tenemos que vencer aparte el obstáculo que estamos conectados virtualmente. A mí me sirvió que involucré a los estudiantes en discusiones constantemente con preguntas dirigidas, como si la clase fuese presencial.

Realmente poder impartir Curso FIT ha sido una bendición en mi vida. Vivir esta experiencia le permite a uno a crecer. El programa va con la mano con los planteamientos propuestos. Los alumnos se sienten contentos con la plataforma y con las herramientas tecnológicas.

 

Anikó Dorner

Profesora de planta

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