“¡Que llegue el domingo, que llegue el domingo!”, es la súplica de los niños y adolescentes que ingresan a los planteles escolares a las 8:00 y 7:00 horas, con temperaturas de 4 grados, como ocurrió este miércoles, y que suplican por la entrada en vigor, el domingo próximo, del Horario de Invierno.

“Llegan literalmente congelándose”, relata la maestra María del Carmen, de una escuela primaria en la colonia Céspedes, en donde a las bajas temperaturas se suma la bruma.

Los pequeños llegan con el uniforme de pantalón para ellos y falda para ellas, o saltándose el reglamento, las madres les envían con el uniforme deportivo, mucho más abrigador, y en algunos casos, con chamarras, bufandas y hasta guantes.

“Yo recomiendo a  las madres que les envíen con ropa térmica bajo el uniforme, porque además las aulas son frías y tardan en caldearse”, comentó a su vez Luz María, docente en una escuela secundaria ubicada “en pleno cerro, donde el aire helado cala los huesos”.

“Nuevamente se nos adelantó el invierno”, comentó Hilda Rosario, madre de familia del barrio El Mirador, que sale a las 6:00 horas para llevar a su hija hasta una escuela secundaria al sur de la ciudad. “A esa hora el frío parece cortar la piel”, asegura.

Del frío intenso no escapan los alumnos de los turnos vespertinos, que egresan de los planteles de educación básica a las 16:00 y 17:00 horas, cuando “el frío volvió a calar”.

La esperanza la constituye el Horario de Invierno, que retrasará una hora los relojes, y que permitirá, al menos en las escuelas con turno matutito.