“La Liga de la Justicia” es la quinta película del universo cinematográfico de DC en conjunto con Warner Bros., la cual une a los personajes más emblemáticos de esta importante marca de los cómics ahora en el cine.

En comparación con Marvel Studios, el cual ha estructurado cronológicamente con películas en solitario de cada uno de sus personajes que conforman su universo, Warner/DC después de la era de Christopher Nolan con su emblemático Batman, no ha logrado cuajar del todo a los personajes que conforman a esta famosa casa del cómic.

Tras varios tropiezos (Batman Vs. Superman, Suicide Squad) y un gran acierto (Wonder Woman), se decidió que era momento, más por competir en taquilla que por que en realidad lo fuera, de reunir a Batman, The Flash, Aquaman, Wonder Woman y Cyborg en su primera aventura por salvar al mundo en “La Liga de la Justicia”.

Lamentablemente, durante la producción de esta cinta el hasta ahora encargado de este concepto cinematográfico, el director, guionista y productor Zack Snyder, se vio obligado a retirarse de la dirección por una tragedia familiar, dejando la batuta a nada más ni nada menos que al encargado de las dos películas existentes hasta ahora de “Avengers” Joss Whedon (vaya, vaya).

Zack Snyder y Joss Whedon
Zack Snyder y Joss Whedon

La primera aventura de la Liga de la Justicia nos sitúa en una Ciudad Gótica que está siendo asediada por extraños alienígenas, por lo cual Bruce Wayne (Batman para los cuates) se dará a la tarea de unir a los metahumanos que él y Diana Price (Wonder Woman pues) ya les habían echado el ojo en la película anterior, para salvar juntos al mundo.

De entrada, la película padece de sus retrasos de producción, los cambios constantes a su historia y la salida de su director de cabecera. Whedon y Warner, ante un muy alargado corte prefieren no cometer los errores de la cinta de Snyder y mutilan la cinta, dejándola en 120 minutos de duración, los cuáles fluyen en una apresurada y despreocupada aventura.

La edición de la cinta se nota mal trabajada, incluso para aquellos espectadores que no están familiarizados con conceptos técnicos del cine, los saltos temporales son injustificados, los errores de continuidad son garrafales y ni hablar del montaje que, aunque agiliza la cinta sin duda, la convierte en un ir y venir sin emoción y que solo busca llegar a su punto final lo más pronto posible.

Además de esto, el descuido de los saturados y demasiado evidentes efectos especiales no hacen más que sacarnos de nuestra zona cinéfila, dejando ver cínicamente que la historia que estamos viendo no es más que una vil y burda fantasía. Puntos menos para los responsables del maquillaje digital para desaparecer la barba de cierto personaje, ¡HORRIBLE!

En elenco, mientras que por un lado Ben Affleck y Gal Gadot reafirman su química en pantalla, los nuevos héroes: Flash (Ezra Miller), Aquaman (Jason Momoa) y Cyborg (Ray Fisher) no son más que meros adornos o patiños que fueron escritos de forma superficial y con los cuales hay una empatía nula durante todo el metraje. Y ni hablar de su villano, el cual ya ni recuerdo cómo se llama, así de importante es para la trama.

Además de las actuaciones de Affleck y Gadot, lo que más sobresale es la banda sonora de Danny Elfman, quien retoma su tema de Batman de los noventas y algunos otros para componer melodías, que aunque poco originales y de autohomenaje, por primera vez dotan de un ambiente más épico a una película de DC en comparación con lo que Hans Zimmer venía realizando en este universo.

Pese a que la cinta entretiene durante sus dos horas, sus chistes son poco efectivos, sus efectos especiales rayan en lo penoso y no logran ni un momento memorable, al contrario, la película es olvidable. Y eso, es lo peor que puede pasarle a una cinta, siendo más una tan esperada por los fans. ¡Lamentable!

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