Contrario a otros procesos electorales, esta vez parece que algunos de los institutos políticos han tomado en serio lo de las alianzas, coaliciones y acuerdos, mientras que a otros más que mantenían una fuerte confianza se han visto en dificultades para lograrlo.

Sin embargo en los tiempos actuales donde algunos actores ya ven fuera al partido en el poder, han puesto la mira en poder debilitarlo desde diferentes frentes para que cada vez le sea más difícil regresar a los más altos cargos de poder público, donde todos los que llegan de manera irremediable hacen todo lo posible por no perder los privilegios que se otorgan por medio de los mismos.

Esta vez de acuerdo con declaraciones de partidos, líderes y hasta precandidatos, sus esfuerzos son no solamente por ganar el mayor número de espacios en el Congreso del estado y el Congreso de la Unión, tanto en la cámara de senadores como la de los diputados federales, al saber que es en estos cargos junto con los ayuntamientos donde radica el verdadero poder político.

Es por eso que con las coaliciones, además de intentar sacar el tricolor del máximo poder del país, pretenden debilitar al partido en el poder no solo para que deje de ser mayoría, lo cual ya es un hecho sí este no tuviera aliados, los que hasta el momento no han sido fáciles de convencer, ya que saben que tienen todo el derecho de poner sus condiciones para poder exigir las posiciones que más les convengan a sus intereses políticos, de grupo y hasta personales como actúan todos los políticos.

Si de alguna manera  los opositores al actual sistema creen que ya es posible un nuevo relevo, aseguran que saben que no hay nada fácil a su favor, al afirmar que una vez más enfrentarán una elección de estado, en lo cual por más que se quiera ocultar o disfrazar todo mundo sabe que tienen razón y que ese es y será el factor determinante para que en gran parte cambien la situación en que aseguran y coinciden con gran parte de la población de la situación en que se encuentra el país.

Los opositores al PRI, aseguran que se han dado cuenta que una vez terminadas las posibilidades de mayoría en los Congresos de los estados, en el Congreso de la Unión y el Senado les será difícil que se pueda levantar y que les será mucho más con sus aliados que por su forma de ser han comenzado a dirigir la mirada hacia donde mejor les conviene y donde además de dividendos políticos pueden tener más esperanzas de no perder no solamente sus registros en el mediano o largo plazos sino  incluso las prerrogativas  que alguna vez dijeron que serían para los afectados por los sismos y que sería lo peor que pudieran perder.

Pero es muy prematuro vaticinar respecto a lo que podría suceder en cuanto a lo que suceda en las urnas en los comicios del primer domingo de julio, que aunque parece lejano, para los contendientes es muy poco tiempo.

Por lo que todo lo que se diga por el medio que sea, entre ellas las encuestas no hay nada escrito debido a que todos los actores están echando mano de todos sus recursos y hasta en algunos casos de los públicos para poder ganar la presidencia del país, la mayoría en el senado, en la cámara federal de diputados y hasta en el congreso local, donde a cada elección los opositores han ganado los espacios que ahora les permiten a los más aventurados a decir que a partir de las próximas elecciones el estado será verdaderamente democrático, lo que ha de esperar para verlo.