Las circunstancias sociales, económicas, política e ideológica por la que transita determinada sociedad, obliga a sus artistas a vislumbrar con vista renovada otra realidad, esta exigencia es para dar otra fisonomía a las condiciones de su tiempo, para llevar acabo el cometido ético, se dan varias formas de expresar sentimientos respeto a su sociedad en donde se desenvuelve y sobre todo inquietud por un futuro.

Los pintores, músicos, dramaturgos, escritores en su diferente gama: narradores, poetas, cuentistas, dramaturgo; novelistas y traductores. Desde luego, la danza, escultura, arquitectura y el cine; también tiene su responsabilidad en dar a conocer formas de vida.

La pintura tiene la preponderancia de expresar el sentimiento, pensamiento, cultura, e historia de un pueblo. Los amantes en manipular colores rescatan, crean, o mantienen una identidad sustentado de sus héroes nacionales, destaca actividades cotidianas, rescatan el simbolismo de elementos de la naturaleza del lugar de asentamiento a través de sus cuadros y murales.

La Colonia Morelos, en Mixquiahuala, es depositaria de vasta sensibilidad de artistas mexicanos y extranjeros, en las paredes de sus calles están plasmadas la creatividad de estos expertos, a través de su ingenio, voluntad, pasión y capacidad intelectual plasman el pasado prehispánico, el presente híbrido y el futuro fortuito. La flora, fauna de la región del Valle del Mezquital y sus ídolos, su cosmogonía se muestran con el recurso de arte de la pintura, se destaca la vestimenta tradicional con nítidos colores y la exquisita gastronomía regional.

El Encuentro Internacional del Muralismo, la organización del evento pictórico fue iniciado desde 2013, al año siguiente inició el primer magno suceso organizado por un dinámico grupo de profesionista aglutinados en la Asociación Civil “Fortaleza: un espacio para la cultura”. El proyecto fue apoyado por solidarios a la cultura de la Colonia Morelos Mixquiahuala Hidalgo, ya considerado con el distintivo de: “Recinto Internacional del muralismo”. De igual manera fue nombrado: “Galería a cielo abierto más grande de la República Mexicana”.

Las imágenes del tercer Encuentro realizado en diciembre pasado, están condensadas en un libro presentado el pasado 17 de enero, en el acogedor espacio subterráneo (área agradable en comparación del inclemente frío que se sentía fuera de ella) y popular Centro Cultural El Reloj. Zona donde se ha verificado varias exhibiciones del arte escénico: danza y teatro. Del mismo modo manifestaciones del arte audiovisuales, música, cine y presentaciones de libros.

La simbólica obra fue comentada por el poeta, escritor y abogado Hans Giébe, siguió el académico José Corona Bruno, coordinador de los tres Encuentros Internacionales y miembro honorario de del Movimiento Internacional de Muralistas (MIM), sede en Argentina. Continuó la participación de José Ventura Corona Bruno, aficionado al muralismo, entusiasta diseñador, escultor y académico. Además, Alejandro Zenteno, poeta, literato y periodista deleitó al público con su poesía: “Follaje de muros”.

El libro en mención contiene 161 imágenes de murales delineados con maestría, paciencia, experiencia algunos, otros, iniciados, pero, con el cariño distintivo de 140 artistas provenientes de 22 países, de tres continentes. Llama la atención una iconografía con el título de poema y mural compuesta en cinco partes, cuatro cuadros y en otro espacio escrito la poesía, inspiración de Hans Giébe, con el título de Hñähñu, donde hace exhortación a la etnia ancestral. En la parte final del fragmento idílico se lee: “¡Que fulguren los Hñahñus hasta los mares y nunca se quebranten nuestros jarros llenos siempre de historias y manjares”.

México ha procreado, cultivado e impulsado a artistas plásticos que son orgullo nacional y de presunción mundial, entre los que destacan: Gerardo Murillo (Dr. Atl), David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Rufino Tamayo y Frida Kahlo. No menos significativo son: María Izquierdo, Francisco Toledo, Gabriel Orozco, Juan Soriano, Luis Barragán y José Luis Cuevas.

Las pictografías trazadas en la Colonia Morelos son semillas que van a germinar a través de otros que aman su región, conocen su historia, muestran su identidad. Ellos son: motivación para nuevas generaciones, habrá niñas y niños que entenderán la exhortación que hace el eminente pintor y muralista Rufino Tamayo, para enaltecer al país y traspasar fronteras comparte su ideal: “Esa es mi meta: hacer, a través de mi pintura, que se conozca México, que se le estime”. El dinamismo se contagia. Eso creo.

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