Es indudable que la llegada de grandes empresas despierta enormes esperanzas para las empresas locales, las que aspiran a formar parte de una cadena de valor, de un cluster proveedor, que derrame beneficios económicos entre ellos. Sin embargo, y como es natural, estas grandes empresas llegan ya con un padrón de proveedores que les ha acompañado en la carrera de ascenso al éxito.

Tal es el caso de la llegada de la empresa Grupo Modelo, que abrirá una planta de producción en Apan con una inversión de 14 mil millones de pesos, en la que empresarios locales desean participar; sin embargo para lograrlo deberán enfrentar y vencer enormes desafíos.

Así lo comprendió el nutrido grupo de empresarios locales que asistió, el miércoles anterior, a una entrevista con directivos de la empresa Grupo Modelo-Heineken -la cual, al igual que los bancos en México, conservan el nombre original solo como referencia, pues son capitales extranjeros-, al conocer, ahora sí, las necesidades, y sobre todo los requisitos para participar, que tiene la cervecera.

Son dos los puntos sobresalientes para ser proveedor de Grupo Modelo: uno, tener el capital suficiente para financiar las obras, que serán pagadas una vez estén concluidas, y dos, que serán pagadas siempre y cuando cumplan con los altísimos estándares de calidad impuestos por la empresa.

Y tan sólo en el primer punto, no estamos hablando de pesos y centavos, sino de obras de 50, 80, 100 millones de pesos, como señala el presidente del CCEH, Edgar Espínola Licona, capitales de los que difícilmente disponen empresas locales.

En cuanto al segundo punto, la calidad, esto constituye también un reto mayúsculo para las empresas hidalguenses, acostumbradas a ejecutar obras menos caras y con estándares de calidad más bajos.

Hay la posibilidad, entonces, de participar en la construcción de la barda perimetral, las oficinas y el comedor. Nada que requiera alta especialidad, se conoció en la reunión.

Sin embargo ambos puntos pueden ser atendidos; el primero, considera Edgar Espínola, mediante el corporativismo, es decir, la asociación de un grupo de empresas para juntar capitales o para solicitar en conjunto financiamiento bancario, y en cuanto al segundo, aprendiendo maroma nueva, es decir, producir con alto nivel de calidad.

Naturalmente para el primer punto no descartan los empresarios que el gobierno estatal, encabezado por Omar Fayad Meneses, les apoye como aval solidario, e incluso, participe en el financiamiento con crédito-puente, mientras que en el segundo, consideran los empresarios, todos pueden producir con excelente calidad cuando el costo del proyecto así lo presupuesta.

Una tercera opción para participar será sin duda la más común, la ya conocida por todos, de la que echan mano los grandes contratistas de México, como Carlos Slim, que sin tener un solo albañil en nómina construyó el Arco Norte y participa mayoritariamente en la edificación del nuevo aeropuerto capitalino, pues no tiene maquinaria ni equipo humano pero sí capital para financiar: esta es, la subcontratación.

Serán contactadas las empresas locales con los viejos y confiables proveedores de Grupo Modelo, para que en lo posible, éstos les subcontraten algunas partes de las obras a ejecutar. Así de simple. Responderán entonces dichos proveedores tanto en el financiamiento como en la calidad, y las locales sólo serán las ejecutoras.

Lo importante de esta reunión, coinciden los presidentes de las cúpulas empresariales en la entidad, el CCEH y Coparmex, esta última, presidida por Ricardo Rivera Barquín, es que ya se estableció comunicación directa y “la puerta se abrió”.

Los resultados de ello se verán en el transcurso del año que tomará ejecutar el proyecto de esta planta cervecera, la más ambiciosa de Grupo Modelo en el país.

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