Por: Dr. César R. Pérez Marcial

 

Cuando se trata de explicar con sencillez y claridad los componentes de lo urbano, quizá las primeras referencias son el de la aglomeración de personas, la concentración de los recursos económicos (por comercio) por supuesto el empleo en un segundo plano o también dentro de las primeras razones estarían el hecho de ser sede de algunas fuerzas  políticas en estas concentraciones poblacionales,  como una consecuencia de lo anterior  puede visualizarse el hecho de ser una ciudad con cierto nivel político como ser la capital del país o nación, la sede de poderes en las entidades, o de instituciones de múltiples perfiles y así hasta encontrar el primer elemento que es tener solo población.

Dentro de la complejidad de la caracterización de estas ciudades también podemos encontrar su papel o su relación con otras ciudades que no se trata formalmente entre sujetos sino entre ENTES que, por medio de sus fuerzas concretas, crecen, integran o abarcan a territorios inmediatos lo que sería “expansión urbana” cuando se da sobre otras demarcaciones se define como conurbación, pero al integrar más allá del contacto físico e involucrar a otras fuerzas puede llegar a considerarse metrópolis y en otras escalas megalópolis.

Esta expansión también es en abstracto, los componentes iniciales que dieron pie a la ciudad son ahora una amplia red de agentes, sujetos, funciones y limitantes, pero el ultimo componente o dimensión que origino a las ciudades toma un papel fundamental, la organización política se convierte en coyuntural para la vida de la ciudad misma, el tipo de perfil del gobierno local ahora es determinante en el proceso de la ciudad y claro en la de sus habitantes y ciudadanos.

Desde el ámbito del gobierno es el que actualmente determina gran parte de la idea de ciudad, e intenta impulsar su imagen y expresar sus funciones; existen gobiernos de ciudades que además de buscar la eficiencia o eficacia administrativa, de gestión de impulso de concentración, de aglomeración han dado rumbo o aplicación ciertos conceptos como los de orden, a partir de planes municipales o locales de desarrollo urbano, así como la ley general de asentamientos humanos entre otros más.

El concepto de la sustentabilidad entro en una esfera o grupo de ciudades que anticipadamente tenían cubiertas una serie de funciones, contaban con una importante capacidad no solo de gestión sino de vinculación con el concepto y con los agentes susceptibles de relación para construir un nuevo perfilado a esas ciudades. De manera completa la sustentabilidad urbana puede tener contradicciones con el desarrollo urbano al establecer nuevas condiciones para el consumo de los insumos propios de la ciudad como agua y espacio, así como en la generación o manejo de los desechos naturales de la vida urbana. Solo en estas sencillas tareas se cree que se maneja el concepto de sustentabilidad pero se está lejos de ser cubierto, ya que la ciudad ahora tienen alcances no solo en lo físico llegan a ser en lo abstracto más allá de lo que se imagina o supone no solo el gobierno local sino hasta el grueso de la población urbana.

Posteriormente o muy cercano esta también lo relacionado con el ordenamiento territorial que ha pasado a contener una serie de adjetivos que definen el nivel o alcance del mismo como puede ser el mismo ordenamiento “territorial” también lo han colocado como “sustentable” y definiendo otro nivel de alcance en lo “urbano”. En todos estos casos se trata de llevar a un nivel de control el proceso de expansión en lo físico y en lo inmaterial, sus funciones y dinámicas de los sujetos urbanos tanto económicos como políticos; para todo esto se han creado o redefinido a una serie de instituciones desde el gobierno a veces nacional, estatal y por supuesto local, los resultados son evidentes y lo más sobresaliente es el engrosamiento del aparato de gobierno que se aleja cada vez más de la propuesta conceptual, que no reconoce el potencial y desestima las implicaciones de no dar ese giro que otorga el ordenamiento territorial no solo como un instrumento de control sino como una clave para la resolución de problemas inmediatos y la visión para la contención o prevención de futuras complicaciones, procurando ser la guía o clave para agentes económicos específicos.

Con las condiciones en las que han transitado los distintos niveles de gobierno, entendidas estas por sus crisis, que pueden ser de legitimidad o funcionalidad, y que se han tratado de estimarse como problemas de derecho y gobernabilidad, ha surgido una tendencia que no involucra al extenso aparato burocrático del sistema político de representación o la ampliación de los partidos políticos, se trata de la participación ciudadana que ha tomado un peso importante en la creación de la idea de ciudad, las organizaciones no gubernamentales (ONG´s) en el sentido leal, con sus acciones han buscado y dado respuesta a distintas complicaciones que las instituciones no lograban resolver, en otros aspectos las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han construido perspectivas y acciones que fueron en algún momento papel de las instituciones de gobierno; ante el escenario el Estado ha reconocido (queriendo o no) la importancia en estas líneas de la participación civil y como un medio de legitimidad ha procurado la incorporación de este nuevo perfil de ciudadanía en sus distintos propósitos.

A este nivel de integración no solo como electores sino como participantes, actores activos, con amplio peso en las decisiones, junto con la apertura de ciertos niveles de gobierno que buscan incrementar su legitimidad, así como su oportunidad de funcionalidad se le conoce como GOBERNANZA, este concepto con baja intensidad, pero con un amplio espectro de actuación en las instituciones y en la sociedad, es de las nuevas ideas  e integrantes en los contextos urbanos, se reconoce ampliamente en ciertos círculos de la administración local por supuesto en ciudades modernas, progresistas; en México en franca incorporación a los perfiles de los nuevos gobiernos en donde desde el origen se ha priorizado la participación ciudadana no solo como electores sino como agentes, para esto es importante contar con perfiles interesados en la vida urbana y en la resolución de los problemas, no en buscar a forma de integrarse al aparato gubernamental para conseguir las dadivas, olvidando el origen y las motivaciones.

Este último elemento lo podemos ejemplificarlo con un sinnúmero de organizaciones en todo México que han sido cooptados por las distintas fuerzas políticas y una vez integradas a esa lógica, se alejan de la intensión original, este es el tipo de participación ciudadana tradicional que ha dejado de ser representativa; en la gobernanza se habla de grupos sociales organizados que han tenido contacto en redes, con objetivos claros y fijos en los distintos escenarios de la ciudad.

La gobernanza se coloca como la pauta para los gobiernos actuales y participativos no solo como un ejercicio de inclusión sino como un medio para eficientar su trabajo y obtener la legitimidad que la representación social otorga, sin embargo, la participación social no está aún alejada de ser dirigida a los fines concretos de liderazgos o instituciones lejanas de la modernidad social, de la democracia participativa y de los caminos al desarrollo.

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