Es muy difícil encontrar películas del género de terror que en verdad logren ser efectivas en su propuesta logrando evadir clichés, sustos fáciles y guiones sin pies ni cabeza, pero cuando alguien lo logra, es evidente cuando el espectador es testigo de ello en una sala de cine.

La experiencia que se vive cuando se ve la opera prima del actor, comediante y ahora director, John Krasinski, es algo que tenía mucho que no se veía en una sala de cine, un ambiente de tensión que envuelve este espacio, y donde los espectadores no mueven ni un cabello, no emiten ni un sonido, como si las reglas que establece “Un Lugar en Silencio”, fueran adoptadas por quienes son testigos de esta terrorífica historia.

John Krasinski y Emily Blunt en set
John Krasinski y Emily Blunt en set

La película, escrita por el mismo Krasinski junto a Scott Beck y Bryan Woods, nos coloca en un futuro distópico, donde la humanidad está siendo aniquilada por una raza de criaturas que, al carecer de sentido de la vista, se movilizan gracias a su sentido auditivo, el cual está muy desarrollado.

Dentro de este universo, acompañamos a una joven pareja con tres hijos a lo largo de su viaje por sobrevivir a estas criaturas, mientras buscan diferentes formas para defenderse y evitar emitir cualquier sonido que pueda poner en peligro la supervivencia de todos los miembros que la conforman.

El guion explora temas sencillos pero poderosos, desde el lidiar con el duelo, pasando por los lazos familiares, así como la exploración de la individualidad de cada personaje y el cómo afecta su personalidad a cada decisión que se toma en este grupo.

La película está protagonizada por el mismo Krasinski al lado de su esposa en la vida real, Emily Blunt. Asimismo, les acompañan los jóvenes actores Noah Jupe (Extraordinario, 2017) y Millicent Simmonds (El Museo de las Maravillas, 2017), la cual en la vida real padece de un problema auditivo, el cuál es usado para dotar a la trama de tensión y una actuación auténtica.

Si bien podría tomarse como un fallo en su narrativa al poner ante el espectador detalles evidentes que podrían decirse que vuelven predecible la trama, el efecto es totalmente opuesto. Krasinski demuestra su habilidad para crear tensión a través de un ritmo ágil.

Aunque para el espectador sea más que evidente lo que va a pasarle a cada personaje por las acciones que van realizando, el sentido aquí no es tanto saber qué va a suceder, sino como es que se va a desarrollar, y eso, logra la constante tensión que no dejará respirar a la audiencia durante sus noventa minutos de metraje.

Además, la historia hace una exploración del empoderamiento de los personajes y, aunque de forma muy superficial, se explora el sexismo y el cuestionamiento de capacidades dentro de esta familia.

“Un Lugar en Silencio” resulta un logro refrescante no solo para el tan desgastado género de terror, sino que pone en la mira a John Krasinski como una promesa dentro del cine de Hollywood que habrá que seguir muy de cerca en su nueva faceta.

¿Te atreverás a ver la película? ¡Sigamos la conversación en Twitter: @AlbertoMoolina!