Atareados se encuentran en estos días los presidentes de las organizaciones empresariales en Hidalgo, para hacer del conocimiento de los candidatos a diputados locales, federales y senadores, las necesidades de los distintos sectores “y que nos escuchen y atiendan”.

Por un lado, la Coparmex Hidalgo prepara una serie de foros con los candidatos, los que señala su presidente, Ricardo Rivera, servirán para que los empresarios expongan estas necesidades a sus candidatos, sean escuchados y sean atendidos. En la medida en que esto ocurra, se inclinará o no el voto a favor de los abanderados.

A su vez, el Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo (CCEH), prepara una agenda de temas prioritarios para los sectores productivos, que entregará a los candidatos que se acerquen al consejo en busca del voto de los empresarios.

Ambas cúpulas empresariales en el estado lo que buscan es que los candidatos dejen de lado la verborrea política, los mensajes ambiguos que poco o nada comprometen, y escuchen los problemas que enfrentan los empresarios con las amenazas del crimen organizado, los asaltos a los negocios, la inseguridad pública en general, la corrupción que encarece los proyectos productivos.

Quieren también insistir, con la esperanza de ser atendidos, en una reforma fiscal que lejos de tornarse cada año más compleja y difícil de cumplir, simplifique el pago de impuestos, que amplíe la base tributaria, que aliente en lugar de sancionar, las inversiones y la generación de empleos.

Buscan los empresarios seguir tocando puertas y que escuchen las autoridades, los legisladores, la necesidad que tienen de una legislación en materia de seguridad social que simplifique procesos, menos sancionadora y costosa, y sobre todo, con servicios de calidad para los trabajadores y sus familias.

Coinciden en que la tramitología es lo más corrupto que hay en el país, lo que desalienta la inversión, pues o se da “mordida”, o los trámites toman meses, hasta años, se cierran las puertas en compras gubernamentales y obra pública, o se dejan caer auditorías, inspecciones, verificaciones, etcétera, y se pagan multas más multas.

Se exige una mejora regulatoria y una simplificación de normas que estandarice las federales con las estatales y municipales, y al cumplir con una se cumpla con todas.

Pretenden además los empresarios que los presupuestos aprobados en el Congreso se respeten, sin que sean desvirtuados o se caiga en subejercicios que terminan dañando a la economía.

La verborrea política ya la conocemos de memoria, queremos compromisos reales”, se dice en círculos empresariales, en los que se lamenta, sin embargo, que lleguen a los congresos personas sin la preparación académica ni el conocimiento necesario para responder a las necesidades de los mexicanos.

Los hombres y mujeres de empresa lamentan que los partidos políticos, tan desprestigiados por ello, no dudan en llevar a las cámaras a figuras del mundo del espectáculo, los deportes o personajes comunitarios, como “el Cua” –Cuauhtémoc Blanco-, Carmen Salinas, entre muchos más, sólo para asegurar escaños y votos a favor, pero que en nada contribuyen realmente al desarrollo del país.

Por lo pronto será interesante ver qué tan firmes se muestran los empresarios en estos careos con los candidatos, o si seguirán sucumbiendo ante los trillados discursos políticos y sus reclamos seguirán siendo palabras al viento.

 

✉ dolores.michel@gmail.com

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