Cantar, bailar, saltar, jugar, comer y beber. Esas serán las actividades escolares en los planteles de preescolar y primaria este lunes, al celebrarse el Día del Niño… y de la Niña.

Los cortos de estatura y de edad podrán reírse a sus anchas de sus madres, madres y maestras, de las directoras y hasta de los conserjes, que para despertar sonrisas se vestirán de payasos, de bailarinas, de improvisados actores en obras de teatro infantil.

“¿Alguien que me preste unos zapatos de payasita, del número 5?” “¿Quién puede coserme una falda, simple, olanuda?” ¿Dónde consigo desechable barato?” Los mensajes a través de las redes de what entre madres de familia y maestras abundaron el sábado anterior. No faltaron aquellas que esperaron hasta el último momento para cumplir con su tarea para el destejo.

Este lunes las niñas y niños habrán que acudir a la escuela con ropa “de calle”, sin mochila ni lonchera. Eso sí, con gran entusiasmo y ganas de divertirse.

“Pues a mí me tocó ir vestida de Alicia en el País de las Maravillas… imagínese, a mi edad”, comenta una abuela de la escuela primaria Ramón G. Bonfil.

En ese plantel, como en el resto de las de nivel de Primaria, los adultos de la “comunidad escolar”, es decir, madres, padres, maestros, directivos, administrativos e intendentes  debieron colaborar para festejar a los niños. “Gracias a los niños todos tenemos trabajo”, comentó, en voz baja, una maestra.

Las tareas fueron repartidas: quienes participarán en el espectáculo, quienes organizarán competencias deportivas, quienes compraron premios para los ganadores, quienes decoraron la escuela, quienes compraron los dulces y armaron los “aguinaldos”, quiénes encargaron el “platillo” y lo llevarán al plantel, quienes colaborarán en el aseo, etcétera.

“Es bonito porque todas cooperamos y no nos da vergüenza salir disfrazadas… o si nos da, nos la aguantamos… es por los niños”, asegura Mirna Hernández, quien nuevamente “saldré de payasita” pero los zapatos, elaborados con foamy, el año pasado quedaron destrozados.

“Es una fiesta que ofrecemos en la escuela a los niños, con el apoyo de los papacitos”, señala la docente Marichuy, de la primaria Magisterio Digno, quien además de coordinar algunas competencias le tocó llevar bolsas con palomitas para obsequiar.

“Y el martes… ¡sin clases¡” festeja por anticipado Luis Guillermo, alumno de quinto grado, refiriéndose a la celebración del Día del Trabajo.

El asueto oficial permitirá libertades infantiles como festejar el Día del Niño hasta muy noche, “!pues no me tendré que levantar temprano el martes!”