Personajes pertenecientes a las huestes de Gerardo Sosa Castelán y vinculados a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, ya sea porque realizan labor docente o administrativa al interior de la máxima casa de estudios, podrían ser unos muy cuestionados legisladores en caso de llegar a ganar los cargos que disputan bajo el membrete del Movimiento Regeneración Nacional, pues desde que fueron designados se generó malestar entre la militancia auténtica del instituto político que comanda Andrés Manuel López Obrador por sentirse excluidos y marginados del organismo que ayudaron a construir.

En su número 2168 correspondiente al 20 de mayo de este año, la revista de circulación nacional Proceso dedica un espacio a analizar el tema en el que se ven inmiscuidos el representante del Grupo Universidad, Gerardo Sosa, y su hermano Agustín Sosa, quien se instaló en la dirigencia del partido Movimiento Social y después emigró a Morena, instituto político donde ese grupo obtuvo varias candidaturas, y que al arranque de las campañas estas son operadas y difundidas, en algunos casos, por personal ligado a la UAEH.

El texto se refiere al hecho de que al verse desplazados por miembros del Grupo Universidad varios morenitas han protestado “contra los ‘acuerdos cupulares’ realizados en secreto entre Sosa Castelán y su dirigencia partidista. Incluso ya le piden a López Obrador que desbarate esta alianza, pero el tabasqueño hasta el momento no les responde”.

El autor, Rodrigo Vera, entrevista a Luis Enrique Cadena García, secretario estatal de Organización de Morena, quien expone sentirse desplazado de una candidatura a diputado local, en la que comenta que “mediante acuerdos cupulares realizados a escondidas, Sosa Castelán y la dirigencia de Morena acordaron esta alianza. Jamás consultaron a la militancia ni a las bases de Morena aquí en Hidalgo. Todo lo hicieron a espaldas nuestras” y expone que Sosa Castelán le ofreció a Morena Hidalgo “el voto corporativo del Grupo Universidad”.

Ello significa que existe contradicción entre lo que la institución universitaria hace y lo que debe hacer; es decir, que la UAEH está encargada de la formación académica de sus estudiantes, desde el nivel bachillerato hasta el doctorado, pero invierte recursos valiosos (tiempo, horas clase, capacidades e inteligencia de sus docentes y alumnos) en la búsqueda de cargos de elección, ya que eso significa que se está desviando de su objetivo primordial que es la formación sus educandos.

La misión de a la Autónoma de Hidalgo está concebida en “impartir educación media superior, profesional media y superior; realizar investigación; crear y difundir la cultura, el deporte, la ciencia y la tecnología; vincular las funciones sustantivas al interior y con el entorno social y productivo, mediante programas educativos acreditados y asociados a proyectos de investigación que impulsan el desarrollo regional, nacional e internacional; en donde la formación integral, el espíritu emprendedor y el compromiso del estudiante con la sociedad son la prioridad”.

En ninguna línea del apartado de su página web denominado “La misión de la UAEH y su responsabilidad social” se cita que la incursión en la política sea parte de sus aspiraciones.

Además, a raíz de la negativa de la institución de contar con un Órgano Interno de Control salta la interrogante de por qué despareció de su sitio web la información relativa al Patronato Universitario, en la que se daba cuenta de la existencia de una veintena de empresas universitarias, entre hoteles, periódicos, salones de fi esta, restaurantes y ranchos, entre otras.

La especulación llega hasta el grado de sospechar de que con seguridad se trata de que tal vez muy pronto la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobará el referido Órgano Interno de Control, el cual podría echar un ojo a ver si no se aplicó presupuesto destinado a la educación a la política.

 

✉ Georginaobregon433@gmail.com

Twitter: @Georobregon

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