Por: Carlos Soto

Durante su estancia como prisionero en el campo de concentración de Auschwitz, el psiquiatra Viktor Frankl describió el comportamiento de los que denominaban capos, prisioneros seleccionados por las SS para vigilar a sus compañeros. El psiquiatra refiere en su libro El hombre en busca de sentido (1), que en algunas ocasiones estos capos eran más crueles y brutales que los propios oficiales de las SS. Los prisioneros más prominentes, los capos, se consideraban a sí mismos ¡promovidos!  Algunos incluso alimentaban ilusiones de grandeza (op.cit 1).

Diversos experimentos con sujetos de prueba ponen de manifiesto que los seres humanos justifican su manera de proceder: “El corazón cría orgullo, como tocino el cerdo”, escribía Alexandr Soljenitsin en su novela Archipiélago Gulag (2). Antes de ser enviado preso a Siberia, Soljenitsin sirvió como oficial del ejército. En su novela hace un autoanálisis de su comportamiento previo al encarcelamiento: “Hasta en el frente (de batalla), donde la muerte nos equiparaba, mi poder me convenció rápidamente de que yo era de calidad superior… Los enviaba (a los soldados) bajo los proyectiles, a unir los cables rotos, para que los superiores no me lo reprocharan”, continúa el escritor (op.cit. 2).

¿Qué es lo que propicia que algunos empresarios se sientan con el derecho divino de explotar a sus empleados? ¿Porqué es que algunos empresarios y ciertos miembros de la élite política consideran “subhumanos” (término aborrecible) a empleados y conciudadanos? Soljenitsin afirma que la ideología del grupo es lo que explica la crueldad extrema que mostraban los guardias de la NKVD encargada de transportar a los prisioneros a Siberia.

La historia de nuestro país ofrece varios ejemplos en los que un grupo de individuos llega a sentirse “superior”, ética o moralmente a otro grupo. El resultado de los enfrentamientos, que son producidos entre personas que “pertenecen” a grupos antagonistas, generalmente es explosivo.

Es necesario que construyamos puentes de entendimiento para fomentar la comunicación entre TODOS los mexicanos. Es indispensable que nos sentemos a dialogar entre absolutamente todos.

Mientras haya personas que pretendan haber nacido con botas de montar en un país donde el resto es considerado por ellos como bestias de carga, no podremos aspirar a la unidad como nación.

 

✉ carlos.soto.cs8@gmail.com

Twitter: @Cs8Soto

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