El microquimerismo es un fenómeno en el cual una pequeña cantidad de células de un individuo se encuentran en los tejidos de otro individuo. La palabra proviene de quimera, un monstruo mitológico con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón.

La  maternidad cambia a la mujer hasta extremos que no imaginábamos. En su cuerpo tendrá células procedentes de dos organismos diferentes. La madre puede vivir el resto de su vida con células que provienen de su hijo o hija.

A finales del siglo XIX, el científico alemán Christian Georg Schmorl (1861 – 1932) fue el primero en documentar la presencia de células fetales en el cuerpo de la madre.

Alrededor de la sexta semana de embarazo comienza la migración de células del feto hacia el organismo de la madre. Un estudio del año 2015, documentó la presencia de cromosomas Y en distintos órganos de madres que gestaban un hijo varón y fallecieron durante el primer mes de embarazo. Los órganos donde se encontraron fueron el cerebro, el corazón, riñones, pulmones, hígado y bazo.

El organismo de la madre elimina a la mayoría de estas células, pero algunas eluden al sistema inmunológico y pueden permanecer largo tiempo en el organismo de la madre. Algunos investigadores consideran que esta permanencia puede durar toda la vida de la madre. Un estudio del año 1962 encontró cromosomas Y en el cerebro del 63 por ciento de 59 mujeres. La mayor de las mujeres del estudio tenía 94 años.

Algunas investigaciones parecen sugerir que estas células fetales podrían ser beneficiosas para la madre, mientras que otras investigaciones van en sentido contrario. En algunos estudios sobre cáncer y enfermedades autoinmunes se han encontrado más células fetales en tejidos enfermos que en tejidos sanos. Las explicaciones sobre el papel de las células fetales no llegan a un acuerdo y hay mucho que investigar sobre el tema.

Si el origen de la palabra microquimerismo está en la quimera de la mitología, también tiene otro significado. Es algo que se anhela y se persigue aunque sea muy poco probable que se concrete. Las ilusiones de este tipo son una fuerza poderosa que en la historia de la humanidad ha hecho que muchas personas se esfuercen por lograr ese imposible.

Quizás comprender la interrelación entre madre e hijo sea una quimera que nos lleve a nuevos conocimientos.

 

 

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