La educación es un derecho humano, por lo que al igual que todos los derechos humanos, es universal e inalienable; es decir, para todas las personas, así como lo establece el artículo 3 constitucional, con independencia de su género, origen étnico o situación económica, tienen derecho a ella, pero imaginemos un libro de texto escrito en un lenguaje desconocido para nosotros o un pizarrón sin marcadores, imaginemos una clase que se celebra en la esquina del auditorio de la comunidad, o a un niño o niña que intenta hacer sus deberes en una casa de cartón en medio de una tormenta.

Tiene poco sentido brindarle a un niño o niña la oportunidad de inscribirse en la escuela si la calidad de la educación es tan precaria que no le permitirá adquirir las habilidades básicas o prepararse para la vida.

Es por lo cual, una educación de calidad se ve influida por factores que proceden del interior y el exterior del aula, entre los factores externos que influyen en la educación de las y los niños pertenecientes a una población indígena  encontramos padres y madres de familia que no hablan el idioma con el que se les está enseñando en la escuela a sus hijos, la pobreza y la deficiente nutrición de los niños, la falta de ropa para protegerse de las inclemencias del tiempo, participación en las actividades agrícolas tradicionales, lo que les dificulta adaptar ambos calendarios, el de la escuela y el de las tareas del campo, falta de escuelas en las zonas habitadas por los pueblos indígenas; aunado a lo anterior, influyen igualmente factores internos al aula como la discriminación contra niños y niñas indígenas en las escuelas, sobre todo cuando conviven con población no indígena, y especialmente en centros urbanos donde inmigrantes indígenas recientes tienen condiciones de vida precarias, por no conocer bien el idioma de instrucción se les relega en las clases y sus resultados escolares tienden a ser bajos; luego, con frecuencia, son clasificados de “niños problema,” lo que empeora su situación, falta de docentes capacitados hablantes de la lengua materna de las y los menores que entiendan sus costumbres o la naturaleza del entorno doméstico del niño o niña, programas de estudio y los métodos de enseñanza a menudo son culturalmente inapropiados, o el lenguaje utilizado para la instrucción es desconocido para el niño indígena, una dificultad más pero no menos importante es que muchos idiomas indígenas no tienen alfabeto o tradición escrita.

Sin embargo el artículo 2 Constitucional apartado B, fracción II establece que la Federación, las entidades federativas y los Municipios deben  promover la igualdad de oportunidades de los indígenas y eliminar cualquier práctica discriminatoria así mismo se debe garantizar e incrementar los niveles de escolaridad, favoreciendo la educación bilingüe e intercultural, la alfabetización, la conclusión de la educación básica, la capacitación productiva y la educación media superior y superior. Establecer un sistema de becas para los estudiantes indígenas en todos los niveles. Definir y desarrollar programas educativos de contenido regional que reconozcan la herencia cultural de sus pueblos, de acuerdo con las leyes de la materia y en consulta con las comunidades indígenas. Impulsar el respeto y conocimiento de las diversas culturas existentes en la nación.

Las investigaciones indican que, normalmente, los hablantes de otra lengua materna, diversa al español solamente al llegar a tercer grado de su educación primaria comienzan a comprender en verdad lo que se les está enseñando en condiciones de relativa igualdad con sus pares cuya lengua materna es el idioma utilizado.

El gran desafío de la educación en Hidalgo sigue siendo asegurar la calidad para garantizar aprendizajes efectivos en todos los niños, niñas y adolescentes, y cerrar las brechas de desigualdad que aún persisten entre los niños rurales e indígenas en comparación con los que no son indígenas y viven en contextos urbanos.

Sin lugar a dudas, el lograr una educación de calidad para niños y niñas de poblaciones indígenas es un derecho humano que se debe garantizar; por lo cual, es importante velar por que los menores pertenecientes a minorías tengan acceso a una educación de buena calidad en condiciones de igualdad con los demás niños, deberá procurarse que esta educación se imparta en forma de respetar sus tradiciones culturales, al igual de procurarse por ofrecer a los niños indígenas y a los niños pertenecientes a minorías oportunidades educacionales que les permitan comprender y conservar su identidad cultural, incluidos elementos tales como su idioma, sus tradiciones y sus valores, siendo necesario para lo anterior una educación intercultural, la cual se refiere al aprendizaje de nociones arraigadas en la propia cultura, pero permanece al mismo tiempo abierta al conocimiento de culturas diferentes, dado que promueve el respeto y la comprensión de otras culturas, la educación intercultural es un elemento clave en la erradicación de la discriminación y, como tal, resulta igualmente relevante para los niños indígenas y no indígenas, de esta manera, la diversidad se transforma en un recurso pedagógico que contribuye a mejorar la educación de todos los niños.

 

Lic. Briseida Eugenia Martínez Rosales

Visitadora Adjunta Regional en Tenango de Doria