En 1900, Joseph Conrad escribió su inmortal novela Lord Jim. En ella describe a un personaje singular: Jim, un oficial de la marina mercante. Durante la noche en uno de los viajes del Patna, un barco carguero que transporta a 800 peregrinos, Jim es secretamente convencido por el capitán y el resto de la tripulación, de tomar una lancha de salvamento y abandonar el barco que está hundiéndose lentamente en el océano. Tal como ocurrirá más adelante con el Titanic, el Patna no llevaba suficientes botes salvavidas para garantizar que todos los pasajeros pudieran salvarse. Pensando que el hundimiento es inevitable, Jim decide abandonar a los viajeros a su suerte. Este único acto de cobardía lo atormentará el resto de sus días. Finalmente, el barco con los peregrinos a bordo, es rescatado por otro navío que casualmente pasaba cerca de su ruta. Los oficiales del Patna deberán enfrentar un juicio y recibir diferentes castigos. Jim tiene algunas circunstancias atenuantes y recibe una pena menor.

Después del juicio Jim es ayudado por capitán Marlow, uno de los miembros del jurado, que descubre en él a un hombre íntegro. Marlow envía al joven oficial a una isla lejana como empleado de un amigo suyo, donde Jim se convertirá en un notable administrador, haciéndose acreedor al título de Lord Jim por parte de la población local.

Al final, Jim defiende valientemente a la población local de los abusos de la tripulación de un barco pirata que intenta tomar control de la villa. Incluso, asume la responsabilidad de la muerte del hijo de su amigo, aun cuando esto ocurre en una emboscada durante el asedio de los piratas a la villa. Este acto de honestidad le costará la vida, redimiéndose de manera ejemplar.

Recientemente hemos sabido de las designaciones de diferentes personajes a puestos de suma responsabilidad en lo que suponemos que será el gabinete del virtual Presidente electo. Uno de los designados para un alto cargo, tiene en su historia, episodios digamos, muy cuestionables. No queda claro qué cualidades tan excepcionales detectó el virtual Presidente electo en este ciudadano entre los recién designados colaboradores. El sentir popular es que no bastarán las buenas intenciones por parte de los integrantes del gabinete, sino un compromiso total y sincero con el cargo y con el nuevo proyecto de nación.

Esperemos que estos ciudadanos que serán parte del gabinete, se comporten como personas íntegras y honestas y que estén dispuestos a servir al país con lealtad y entrega. Su actuación estará sujeta a un crítico escrutinio público.

 

 

 

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