Se acabó el verano cinematográfico, y con él, llegan a cartelera películas rezagadas o de corte independiente que buscan rellenar esos espacios vacíos que deja la saturación de blockbusters durante aproximadamente cuatro meses.

Este fin de semana llega un thriller de corte independiente, el cual marca el segundo trabajo en la filmografía del ex actor, guionista (Día de la Independencia, 1996) y ahora director de cine, Dean Devlin.

El año pasado debutó con el blockbuster de desastre y ciencia ficción titulado Geotormenta, la cual estuvo protagonizada por Gerard Butler, Ed Harris, y donde además el comediante mexicano Eugenio Derbéz tuvo una pequeña participación.

Ahora, con “Latidos en la Oscuridad” (Bad Samaritan), Devlin se atreve a jugar con una narrativa diferente, con la cual busca mantener al espectador al borde de su asiento mientras se nos cuenta la historia de Sean Falco (Robert Sheehan), un joven ladrón de casas que se enfrentará a las consecuencias de un fallido robo que lo pondrá a prueba física, mental y emocional de un asesino en serie.

La segunda película del director busca en primera instancia jugar con la moral de su protagonista, un personaje que roba más por diversión que por necesidad, y tras el factor que detona su encuentro con su torturador se ve atrapado no solo en un juego de inteligencia y poder, sino también de cuestionamientos morales.

Lamentablemente Sheehan es aún muy joven para llevar el peso de un protagónico, y este recae más en el antagonista de la cinta, donde un entregado David Tennant interpreta a un hombre mentalmente afectado que secuestra a mujeres por un trastorno que lo afecta desde su niñez.

Tennant es quién da ritmo a la película, quién provoca el sentido de tensión al espectador en cada escena que aparece, además de su aspecto casi locuaz, su actuación como este demente e impulsivo millonario extravagante es el verdadero factor positivo de la cinta.

Lamentablemente, el guion escrito por Brandon Joyce (El Apartamento, 2004) pide al espectador ser demasiado condescendiente para pasar por alto un desarrollo atropellado, que poco se molesta en justificar, y deja pasar las situaciones por el simple hecho de llevarnos hasta el climax de la cinta, el cual se siente poco sustentado y algo incoherente.

Pese a ser narrativamente fallida, y permitiendo omisiones y explicaciones, pero sobretodo la falta de pericia para justificar a un villano, que, aunque aterrador, nunca deja en claro las intenciones del porque comete los crímenes que ejecuta.

Al final, “Latidos en la oscuridad” es una película entretenida, pero intrascendente; que no ofrece una historia memorable y a la que el espectador tendrá que perdonarle muchas cosas por dejarse llevar en este thriller por demás genérico.

 

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