Generadores de opinión prestos a la reflexión buscan causales de sucesos que dejan huella en la conciencia colectiva, estos observadores tienen por costumbre analizar posibles orígenes de vicisitudes sociales qué se suscitan en la vida cotidiana y en forma esporádica. Los acontecimientos pueden ser verdades o mentiras. Cada una de ellas se clasifican por la intensidad de los hechos.

Las verdades fundadas en la razón son hechos verificables, obtenidas por escrupulosa y profunda observación de sucesos sociales. Estas crudezas son obtenidas por la lógica y operaciones matemáticos, lo contrario de verdad es ignorancia, error y mentira.  La mentira dado su grado de expresión puede ser ficción e invención, luego entonces, los hechos sociales pueden  ilusorios o simple y llana mentira.

El difusor de la ficción o ilusión no es precisamente un mentiroso sino un embustero, por lo tanto, el embuste es definido por el diccionario de Real Academia Española de la siguiente manera: “Mentira disfrazada con artificio”. Es decir, falsedad apoyada con artimañas y engaños para aparentar ser creíbles. La estrategia de mentir se aplica en la guerra, política para derrotar o ganar al oponente y en la vida cotidiana se miente para evadir culpas.

Hannah Arendt destacada teórica política, filosofa, ensayista, historiadora; socióloga y académica de ocho Universidades estadounidense. Fue de ascendencia judía nacida en Alemania, expresó respecto al embustero: “un hombre de acción”: “No tiene problemas para aparecer en la escena política; su gran ventaja es que, por así decirlo, siempre está en medio de dicha escena”; es actor “de una constante y total sustitución de la verdad de hecho por las mentiras no es que las mentiras sean aceptadas en adelante como verdad, ni que la verdad se difame como mentira, sino más bien que el sentido por el que nos orientamos en el mundo real -y la categoría de la verdad versus la falsedad está entre los medios mentales para alcanzar este fin queda destruido”.

El político miente para lograr su objetivo, para ello se vale de ofrecimientos que distan mucho de ser verdades, con palabras incendiarias, diversos modales según sea el público oyente hace su oferta con meollo a veces con desgano porque sabe que: “Las promesas son la forma exclusivamente humana de ordenar el futuro, hacer que sea predecible y confiable hasta el punto que sea humanamente posible”. Así escribió Javier Cercas en su colaboración en el diario el País semanal del 25 de agosto.

Mentir en el ejercicio de la política es normal, es parte de su naturaleza, así fue destacado por el florentino Nicolás Maquiavelo considerado padre de la ciencia política moderna, Sin embargo, el origen de mentir se remonta desde Platón filósofo griego, su observación está en plasmado en el tomo XI de sus Obras completas en el Segundo Hipias. Refiriéndose a Hipias Elide el más grande sofista de los griegos. Platón matiza: “El mentiroso es superior al hombre veraz en cuanto disimula la verdad con conocimiento y voluntad, mientras que el hombre veraz puede engañarse y engañar a los demás involuntariamente: el embustero vale más, porque sabe lo que hace y hace lo que quiere, a saber, engañar.” Luego, entonces, ser embustero puede ser considerado por virtud.

Volvamos a Hannah Arent, en su interés de contribuir en la filosofía política, ella escribió en su obra Verdad y mentira en política, estudio realizado a conciencia para desmenuzar el recurso de mentir como modo de sustentar la existencia regímenes totalitarios, en donde el poder político giro en la voluntad de dirigente. Forma de gobierno que causó estragos económicos y perdida de varios millones de vidas en la primera mitad del siglo pasado. La misma Arendt fue una de las afectadas por el poder centralizado y fue exiliado a Estados Unidos.

Para las ciencias no existen verdades absolutas. La política es ciencia, ciencia del poder o ciencia del Estado, pero ciencia, por eso, en política no existe la verdad, sólo existen opiniones producto de cada pensamiento propio divergente de otros, otras veces coincidente.Arendt externó: “La esencia del pensamiento […] no es el conocimiento, sino el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo; y lo que yo busco es que el pensar dé fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido”.

La verdad no existe, solo existe ingenuos. Eso creo.