Casi 14 mil mujeres en Hidalgo se han capacitado conmigo en autodefensa femenina, conocí de éstas técnicas en Bilbao, España, de la mano de Maitena Monroy. Desde que vi de qué se trataba, me quedó claro que las hidalguenses tenían que saber de ellas, porque estaba segura de que incluso les podría salvar la vida.

Decenas de mujeres que han tomado el taller y que por diferentes motivos he vuelto a encontrar, muchas de ellas en la calle, me han platicado su experiencia al tener que usar alguna de las herramientas que les enseñé para evitar, desde el robo hasta abuso sexual y violación.

Me parecía una frase hecha para argumentar la urgencia de conocer éstas técnicas, el hecho de que la violencia contra las mujeres va en aumento y de que cada vez es más cruel la manera de hacerlo. ¡Una cosa es decirlo y otra constatarlo!

Los últimos casos de mujeres asesinadas y violentadas en Hidalgo y en el país, me ponen la carne de gallina, pero más me puede la inacción de la sociedad toda y más que nada la actitud de las Procuradurías de Justicia, los cuerpos de seguridad, jueces, juezas, magistradas y magistrados y por supuesto de quienes nos gobiernan.

¡No entiendo porqué no se duelen y conduelen de tanta pérdida de mujeres mexicanas! La semana anterior el diario español El País, subía a la web una editorial preguntándose ¿cuántos feminicidios más es capaz de soportar México?, la verdadera pregunta es ¿cuánto machismo más es capaz de soportar México?

Y en los casos de asesinatos y feminicidios, no se trata de que con el afán de salvar la cara, otra vez le echen el bulto a aquellas instancias para mujeres que con muchos esfuerzos hemos logrado las mismas mujeres, no se trata de poner a trabajar el cuádruple al Instituto Hidalguense de las mujeres, al Centro de Justicia para las mujeres ni a la UEPAVS, están saturadas, no se les puede exigir más.

Cuando ésas mujeres que conducen tan bien esas instituciones tengan todos los pelos de la burra en la mano, pues entonces sí ¡a exigir!, pero no, cuando tienen que dejar en manos de jueces/as, policías, ministeriales u otras autoridades la  justicia no patriarcal para las mujeres, es precisamente ahí donde perdemos.

Se trata de que todos éstos, antes mencionados, dejen de una vez por todas de mantener al status quo, ése que nos tiene en el terror, en el dolor, en la pérdida y con toda la intención de que nos acostumbremos a vivir así, ¡ésa no es una forma correcta de vivir!. Es urgente que éstos funcionarios de alto nivel introyecten y manejen la perspectiva de género.

Quiero hacerle notar la manera en cómo funciona éste sistema machista ante la violencia contra las mujeres, hablaré de dos casos uno ocurrido aquí en Pachuca y otro más en Tabasco.

Hablaré en primera instancia del caso de Olayet Cabrera Carranco, una joven trabajadora de la Presidencia Municipal de Pachuca, ella sufría acoso laboral, fue traicionada por una compañera de trabajo, quién literalmente la entregó a sus asesinos para robarle un poco más de treinta mil pesos, el monto de una de las nóminas que iba a entregar.

Primero, su asesinato fue aprovechado por el priísmo para echarle tierra a la Presidenta Municipal de extracción panista Yolanda Tellería. Y la familia de Olayet, ¡bien gracias!

Éste líder sindical con nombre de perro (¡el perro de mi cuñada se llama Percy, no tengo la culpa!) que salió a decir que le dará un permiso a Leticia Hernández, la mujer que traicionó a Olayet, porque es sindicalizada, cómo si ésta mujer mereciera ese apoyo, alguien dijo por ahí “Los Derechos Humanos, para los Humanos Derechos”. Y la familia de Olayet ¡bien gracias!, ¡eso sí el dirigente sindical quedó re bien amparando delincuentes!

La prensa capitalina reseñó el encuentro de Leticia Hernández con las autoridades   y que ahí estaba la familia de Olayet, un reportero señalaba que Leticia miraba de manera retadora a la madre de la compañera asesinada. Salvando el argumento de que la mejor defensa es el ataque, no me cabe la menor duda de que en la retorcida mente de éstos criminales su única culpa es que no se salieron totalmente con la suya y que un escollo es precisamente la familia que busca justicia.

Por otra parte, aberrantes e insensibles las declaraciones del Director de Seguridad Pública de Pachuca, Rafael Hernández Gutiérrez, quien aseguró que la muerte de Olayet es tema laboral, no de inseguridad. Tan claro como el agua, se cometió un asesinato, se trató de crimen organizado, entonces es tema de seguridad pública, ¡es su responsabilidad aclarar por completo el caso!. Y la familia de Olayet ¡bien gracias!.

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