No cabe duda que el vuelco político que vivió el país el pasado primero de julio, además de muchas experiencias y lecciones, deja algo que debe ser tomado en cuenta por aquellos que perdieron, principalmente por aquellos que se imaginaban en la misma o mejores condiciones, y que al final no les queda más que conformarse con lo poco que pudieron rescatar, por lo que tendrán que hacer grandes ajustes a sus formas de llevar la política desde el interior de sus institutos políticos, donde incluso más y más de sus militantes y seguidores dejan de creer.

Lo cierto es que, además de los ajustes que necesitan los partidos políticos actuales para no perder todo, es lo que se espera prácticamente en toda la política nacional, donde la rueda de la fortuna de la política está totalmente cambiada sin que muchos de los actores puedan creer aun lo que sucedió y las repercusiones que este cambio político tiene y tendrá para la población en lo general, ya que las expectativas son muy grandes y las herencias políticas son aún mayores.

Esa es una de las razones por las que algunos de los escépticos y otros más que no fueron favorecidos con los resultados, tienen malos augurios, pero a todo eso muy pronto tienen respuesta de la gran mayoría de la población que se pregunta sí realmente puede haber algo peor o de alguna manera ya se tocaba fondo, y que por eso, se dio esa reacción de la población para demostrar que al decidirse puede hacer que cambien esas cosas que peor no pueden estar.

Pese a esas circunstancias, hay quienes están empeñados en actuar de la misma manera hasta el final de los días que tienen al frente de dependencias o instancias oficiales, donde más bien parece que tienen la firme intención de salir con lo más que puedan, además de que consideran que actúan conforme a derecho sin darse cuenta que cometen no solamente un atropello o delito mayor de lo que ellos mismos reprueban pero que en su caso consideran que todo va y está bien, sin darse cuenta que con su voto la población rechazó ese tipo de prácticas.

La situación, es que hay muchas esperanzas en que verdaderamente haya los ajustes que lleven a una repartición más equilibrada de la riqueza que tiene el país a pesar de que ha sido saqueado hace casi cien años y que sin importar como ha sido tratado, aún tienen mucho que dar a las mayorías, porque las minorías que contribuyeron al saqueo quisieran seguir en esos lugares que solamente aprovecharon para beneficiarse, tanto ellos como sus allegados entre familiares, amigos, compadres y compañeros de escuela, sin importar que haya carencias graves.

Lo cierto es que la situación es diferente, tanto que hasta la propia clase política que durante su estancia en el poder no se dio cuenta de todas las fallas que tuvo y los excesos en que incurrió, ahora pretende ponerse del otro lado para vigilar, señalar y acusar todo aquellos que consideren que se haga mal, como sí no hubieran tenido oportunidad de hacerlo y rectificar, para que al menos no les fuera como les fue en las urnas el pasado primer día de julio del año que corre a pasos agigantados.

Estos actores que ahora se pretenden hacer pasar como los que tienen la experiencia suficiente como para señalar y acusar, saben que dejan una nación sumida en la inseguridad, la falta de oportunidades, saqueada y hasta vendida en todos los sentidos, y aun así se atreven a decir que serán vigilantes de que el nuevo gobierno en sus más altos niveles cumpla con todo lo que ofreció, como si tuvieran la calidad moral para hacerlo, aunque muchos dudan de que realmente sus intenciones sean buenas porque han dado muestra de que solamente señalarán cuando así les convenga, con la intención de hacer quedar mal a las autoridades y así ganar adeptos para futuros comicios, en los que se duda que puedan hacer algo porque primero van a tener que recuperarse de la embestida política que sufrieron en julio pasado.

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